Si, vayan ustedes a Madrid, excursión gratis por la confrontación y la radicalización social, vociferen lo que quieran con banderas de cualquier tipo, alguno ya ha ofrecido su vida, su honor y su sangre, como el terrorista de Juana Chaos, o los integristas islámicos, todos tienen razón, a todos les sobran razones para reventar la convivencia e intentar imponer sus criterios. Que lo hagan los terroristas, los asesinos, los violadores y los sicópatas, no tenemos más remedio que soportarlo como sociedad por más que nos pese. Que lo haga el principal partido de la oposición, es un acto de irresponsabilidad sin precedentes, en otros tiempos y con un poco menos de suerte, el ejercito estaría en la calle.
¿Qué tiene la política y el poder que si no estás en la cima se está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo? ¿Todo esto lo hacen de verdad para proporcionarnos una vida mejor a los ciudadanos? ¿Se mueren ustedes por servirnos, por mejorar la educación, la sanidad, el acceso a la vivienda, la igualdad, por fomentar la tolerancia y el respeto, luchar contra la corrupción, la urbanística incluida, y proteger la libertad? ¿Qué significa para ustedes hacer respetar el estado de derecho?
A estas alturas se me escapan todos los hilillos del Prestige. La muerte de los iraquíes, una anécdota intrascendente que no merece comentarios, bárbaros atrasados con vidas sin importancia y un petróleo que debería ser de las multinacionales americanas y del señor Bush, nuestro prestigioso amigo. Los atentados del 11 de Marzo los cometió ETA y si no estuvo implicada contra todo evidencia, porque es difícil asumir al día de hoy, las consecuencias la foto de los “tres grandes dirigentes del planeta” en las Azores.
No entiendo nada, para el poco tiempo que vivimos y lo efímeros que somos hay que ver el ruido que armamos, las de guerras que lideramos, lo poco que nos importa la vida, lo dispuestos que estamos a defender los grandes intereses que luego van a devorarnos, bancos, multinacionales, grandes compañías para las que solo somos potenciales consumidores, que además se deslocalizan para ahorrarse nuestro sueldo y ganar más, explotando a los que todavía no tienen más remedio que dejarse explotar. Palabras y mentiras que ocultan sus verdaderas intenciones, estrujarnos y desecharnos. Y mientras tanto ¿Qué sucede a nuestro alrededor? ¿Qué pasa con nuestra vida?, parece nuevamente que el mundo se divida de forma maniquea entre buenos y malos, entre la España unida en el nacional-catolicismo y los demonios rojos. Parece que fuésemos eternos y nos esperase al otro lado de la fosa el jardín de las Huríes, sin ninguna certeza de que pasará después, desperdiciamos nuestra vida en un enfrentamiento absurdo, como si fuésemos eternos navegantes de este mar; pensamos todos que estamos en el bando de los buenos, como si tal cosa fuese posible… en vez de colaborar para crear un mundo mejor, enarbolamos nuestra diferencias con afán de destrozar al oponente, ¿y que es eso de que se le nota de la pata que cojea y que dice una señora sobre otra que escribe en este medio?, ¿quién cojea? ¿los de derechas, los de izquierdas? . ¿Qué significa ser de derechas o de izquierdas? Creer en una política social más o menos protegida, o un tanto más o menos progresista, una sempiterna presencia eclesiástica en cualquiera de los dos casos, regular casi mínimamente o dejar a su antojo las leyes del mercado…? A estas alturas la izquierda ni va a quemar iglesias, ni a expropiar cortijos, ni va a impedir los millonarios beneficios bancarios, ni tampoco que las intocables multinacionales hagan su agosto. El capital puede estar tranquilo con cualquiera que gobierne de izquierdas o derechas, en definitiva el que gobierna es el dinero. Tal vez la tierra y sus cambios defendiéndose de estos simios depredadores y violentos consiga poner las cosas en su lugar. Pero no se preocupen de que vaya a hacerlo un gobierno actual por muy verde o de izquierdas que se proclame, si es de derechas pues miremos simplemente la última legislatura de Aznar, o miren las dos del señor Bush. Ecológicas ambas y antibelicistas, un ejemplo a seguir…
España no va a romperse aunque yo jamás haya entendido este afán creador de gobiernos de taifas, divisiones territoriales, o creerse superior o diferente por ser de poco más arriba o abajo. Compartiendo el 99% de genes con los chimpancés, es como para pensarse eso de la superioridad, proviniendo todos nosotros de los aproximadamente mil humanos, que al parecer, sobrevivieron en África al último cambio climático hace 75.000 años, tampoco es para alardear de diferencias. Nuestra identidad y quienes creemos ser, son cosas circunstanciales, dependen del lugar donde se haya nacido, de la educación recibida, de las ideas de nuestros padres, del medio sociocultural, de las creencias de cada uno, de nuestras lecturas… cosas todas fácilmente sometidas al cambio, nada tan absoluto ni trascendente, como para enfrentarnos por ello.
Estaría bien alejarse de los intereses de esos políticos que ansían el poder, que intentan enfrentarnos manipulándonos para conseguir sus fines y que cuando lleguen al gobierno nos olvidarán por otros cuatro años, hasta que vuelvan a sonar las campanas electorales. Pero si hay excursión gratis y bocadillo… total por hacer un poco de jaleo, intentar por cualquier medio someter al país a unas elecciones anticipadas, forzar como sea la caída de este gobierno democráticamente elegido… Dinero para excursiones y para más, es lo que a ustedes les sobra.
Dejen tranquilo a de Juana Chaos que se muera en su casa o se reponga, déjenlo porque solo así conseguiremos que unos pocos de nosotros durmamos unos cuantos años más en nuestras camas y no en una tumba, igual que se consiguió con su traslado a la península y el acercamiento de otros 47 presos más que cumplían condena, que Ortega Lara no muriese en aquel agujero infecto donde pasó cinco meses de su vida, y si aún creen que lo liberó la Guardia Civil como mantiene Acebes, entonces hay que pensar en ingenuidad selectiva, o en el poder que tienen las mentiras que nos cuentan, por más que los datos estén ahí, al alcance y la vista de todos. Por mi parte nunca creeré en un partido, ni en nadie, hasta el punto de estar ciega. |