Yo pidiendo juguetes teniendo mil y aquella niña, poco mayor que yo, lo que pedía era paz. Perdió las piernas con 12 años porque un animal puso una bomba lapa en el coche que la llevaba al colegio. Algunos años después, en el 96 comenzó el secuestro de Ortega Lara. En mi casa existe la costumbre de oír la radio cada mañana mientras desayunamos, entonces a Antonio Herrero. Pues tengo grabada su voz en la memoria, contando cada día a las 8, junto con las noticias más destacadas, los días que Ortega Lara y Publio Cordón llevaban privados de libertad. Cada uno por un grupo terrorista diferente, claro, aunque de eso poco sabía yo. Sin embargo, intentaba imaginarme todo lo que había hecho yo y crecido en esos cientos de días que duraban los secuestros. Habían pasado estaciones, había comenzado un nuevo curso, y aquellos hombres seguían encerrados. Intentaba hacerme a la idea de lo que se debía sentir estando secuestrado y preguntaba a mis padres porque el gobierno no cedía para que dejasen a esos hombres en paz. El día que rescataron a Ortega Lara volvió la misma sensación que con la carta de Irene: vergüenza. ¡Qué salvaje se puede llegar a ser! Entonces comprendí que esa era la manera de acabar con las bombas y los secuestros, la mano firme de la Policía y la Guardia Civil y no las concesiones como yo creía.
Todos los españoles tenemos ganas de que se derrote a ETA y a todo lo que conlleva su existencia: los prejuicios a los vascos, por ejemplo. Estoy harta de que la gente piense automáticamente que vasco es lo mismo que etarra, que el País Vasco es peligroso y que allí la gente sólo habla euskera y no sabe castellano. Mentira. Pero las ganas de acabar con ETA no deben ser más importantes que el dolor de las víctimas. El fin, NUNCA justificará los medios.
Sé que acabar con la banda es un “caramelito” y esto también lo sabe Zapatero. Está en juego pasar a la historia como el presidente cuya política consiguió que ETA dejara de matar, y él sabe que es de lo único que al final se escribirá, por eso hace oídos sordos a la opinión pública. Yo humildemente quisiera decirle al presidente que no olvide que De Juana Chaos eligió ser un asesino, que no nació como tal. Si hubiese querido habría vivido su vida con su familia, trabajando y disfrutando de la libertad que ahora reclama, pero no lo quiso así. De manera que si ahora a decidido que está mayor y que lo que quiere es pasar su madurez con su joven novia yendo a comer al campo, a la playa y haciendo vida normal, es tarde. Antes debe pagar TODO lo que ha hecho, arrepentirse y pedir perdón. Yo no hablo de venganza, eso se lo dejo a los violentos, yo hablo de justicia. Quizás para el presidente y para De Juana, España es un patio de recreo donde se juega a hacer política, a matar y a destrozar vidas, y que cuando a uno lo pillan puede decir: “no vale, es de cascarilla”, y se acaba el juego y cada uno a su casa. No. Pero para el resto España es un país serio y libre donde la gente es de verdad y sufre de verdad. Con la vida no se juega. Para terminar, una reflexión de la actualidad: Cuando EEUU comenzó la Guerra de Irak era legítimo salir a la calle a manifestarse, yo también salí al principio hasta que me di cuenta que era pura estrategia política y decidí no ir a ninguna más. Fue decisión mía y en todas las manifestaciones a las que fui y las que vi por la tele eran contra la política del gobierno. El Partido Popular echó en cara que ellos apoyaron a Felipe González en la primera Guerra de Irak y sin embargo ahora el PSOE se manifestaba en contra de la política del gobierno de Aznar. Pues bien se vuelven las tornas. Hoy es el PSOE quien lo hace mal y el PP como asociación y como ciudadanos igual de legítimos, son los que convocan una manifestación para tirarle de las orejas al presidente ¿por qué esta es hipócrita y antidemocrática…? Yo las veo igual. Manifestaciones contra las políticas del gobierno. Quien se sienta identificado que vaya y quien no que se quede en su casa, pero respetando. Lo que tiene que saber Zapatero es que se le llamará asesino y se pedirá que dimita, al igual que se lo gritaron a Aznar siendo, entonces y ahora, justo o injusto. Presidente: deja ya la pataleta.
En fin, “Zapatero a tus zapatos” o lo que es lo mismo a gobernar, lo que no es normal es que el gobierno también haga oposición. Así no vamos a avanzar nunca. Hay muchas cosas que hacer en este país y si no se ve capacitado, porque me parece a mí que le queda grande el traje de presidente, que dimita o que aguante hasta las elecciones pero “currando” como todo el mundo, que nos hemos estancado en 2004 y no andamos nada más que para atrás. A ver si va a ser cierto eso de que “en este país, cualquiera llega a presidente”. |