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'Mu malamente'. La izquierda española | | Salvador Morella. 13.01.16 | | En estos tiempos que tanto se habla de la nueva y de la vieja política es sorprendente lo que sucede después del 20D. Podemos bajo la apariencia de lanzar una oferta al PSOE, ha encubierto su decisión fundamental. Su elección entre la izquierda española y el nacionalismo catalán. Y ante la disyuntiva, eligió ir a las generales con el segundo. Es decir, como “la vieja política” y además parece que nadie está dispuesto a recordárselo. Deberían hacerlo IU o el PSOE, pero antes tendrían que asumir un cambio radical de perspectiva que no nunca parece al alcance de la izquierda española. Abordar al nacionalismo en su exacta naturaleza, como un pensamiento reaccionario sin reservas, comparable al sexismo o al racismo. Hasta que nuestra izquierda no se convenza de éste aspecto será difícil que alinee a mucha más gente a su lado que aquella que produce una crisis económica sin perspectivas de futuro, sabiendo que esto va y viene sin remedio, pero que no logra de ningún modo “el asalto del cielo”.
| Con todo, los potenciales problemas internos de Podemos resultan auténticas fruslerías en comparación con los externos.
La apuesta por la independencia unilateral del secesionismo catalán y las exigencias mismas del contrato de subordinación y vasallaje de la CUP respecto a JpS han arrojado al partido violeta, lo quiera o no, al lado oscuro del “españolismo”, sin permitirles jugar por más tiempo a las ambigüedades y equidistancias. Pero, incluso si así no fuera, todos sus potenciales compañeros de viaje no son la mejor compañía para presentarse electoralmente ante unos españoles a los que el nuevo presidente de la Generalitat no dudó en calificar como “invasores”.
Con estos mimbres no de extrañar que ya se le haya planteado a Iglesias en su entorno "externo" el asunto de los grupos mixtos en el Congreso.
Resulta cuando menos inquietante que un Parlamento contemple la posibilidad de deshacer una comunidad de ciudadanos en nombre de ridículas comunidades imaginarias, pero mucho más inquietante es que eso mismo se decida mediante negociaciones entre partidos fuera de las instituciones.
Cada cual arrima el ascua a su sardina, y el interés general se diluye en intereses territoriales contrapuestos: el concierto vasco o las barreras identitarias, que limitan el acceso igualitario a posiciones laborales de los españoles, son solo un par de ejemplos.
Al final queramos o no, en éste país, la capacidad de asombro nunca llega a su fin, y así vemos que la alcaldesa de Barcelona que votó, sí y sí, en el referéndum del pasado 9N, gobierna su ciudad en condiciones efímeras, mediante la coalición de cinco partidos, entre los que se encuentra el PSC-PSOE.
Es decir, el mismo PSOE que se ve sometido a la exigencia innegociable del referéndum por quienes dependen para mantener su presencia política del propio PSOE.
Podemos seguir engañándonos, y hasta mirar con cierta displicencia e incluso con deferencia a los partidos nacionalistas, pero en el fondo como ya he dicho sus planteamientos no dejan de ser xenófobos.
Pero ahora como antes, todo vale por un puñado de votos.
smorellaconsultores@gmail.com
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