¿Recuerda alguien a estas alturas que estos últimos doce años de condena al terrorista de Juana Chaos, y de los cuales ha cumplido tres, le fueron impuestos por dos cartas que escribió? De sus crímenes anteriores, que han sido muchos, ya cumplió su condena según la legislación española, y si queremos modificarla y pedir cadenas perpetuas o la pena de muerte, habrá que cambiar la constitución. Por el camino que llevamos, todo se andará.
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Nada justifica a los terroristas, pero este hombre mantenía su huelga de hambre, por una sentencia a todas luces excesiva en el caso de las cartas, nadie dice que por los asesinatos cometidos con anterioridad, no debiera de haber estado treinta años en la cárcel en vez de quince, pero esa es otra cuestión. En este caso, no era por un delito de sangre por lo que estaba en prisión. Si de Juana llega a morir en la cárcel, los españoles lo habríamos pagado con sangre y eso lo sabe el PP, Lo saben los del foro de Ermua, lo sabe Denae (fundación para la defensa de la nación española), lo sabe el gobierno, y lo sabemos todos. Nada atrae más a la sangre que un mártir.
Tal vez eso es lo que buscan todas estas organizaciones, una ola de atentados que desestabilice a la nación y ponga contra las cuerdas al gobierno. Es lo que lleva intentando el Partido Popular, perdido el centro derecha y escorándose cada día más hacia la ultraderecha, desde que perdiera las pasadas elecciones, no pareciendo importarle lo que cueste, ni siquiera en vidas humanas. La ultraderecha en las manifestaciones, el partido Popular alentándolas y liderándolas ¿a dónde vamos a llegar? Yugos y flechas en las calles, da espanto. Las fuerzas regresivas quieren tomar el mando. ¿Sería posible, que personas como las que escribimos en este medio de comunicación, terminásemos ante un pelotón de fusilamiento? Todo lo que alguna vez aconteció es posible que vuelva a producirse. Vivimos en el siglo XXI, es cierto, pero este siglo con la democracia, los ordenadores, la alta velocidad y todos sus variopintos adelantos, coexiste con Irak y Palestina o Afganistán, con la no tan lejana guerra de los Balcanes, con los olvidados conflictos y barbaridades que suceden en África, con Guantánamo o la tortura mantenida por el gobierno americano, lejos de sus fronteras y de sus impecables leyes democráticas, o con las más diversas y perversas explotaciones que se inventaran en los días antiguos.
Después de Grecia y Roma, llegaron los mil años de oscuridad de la Edad Media. Sucedió cuando aún la tierra tenía pocos habitantes, ¿qué podría pasar ahora, que somos tantos a repartir los cada vez más escasos recursos? Da igual si sucede en nuestro país o en otro, da igual la causa que se aliente para fomentar el caos, es un peligro enorme. La pátina de la civilización es solo superficial, nuestro cerebro no ha cambiado en absoluto desde el neolítico, la bomba de relojería que constituyen las masas disconformes, mejor sería no calentarla demasiado. Un poco de paciencia para las filas del Partido Popular, un poco antes o un poco después, volverán a gobernar, este es el juego de la democracia. Lo contrario señores, que gobiernen siempre los mismos, es una dictadura. |