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Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Corín Tellado en el pueblo
| | Cuentos y relatos globales. 03.01.16 | | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Corín Tellado (María del Socorro Tellado López, Asturias, 25 de abril de 1927 - † Gijón, 11 de abril de 2009), jamás estuvo en persona en el pueblo, pero de ningún modo faltó como consagrada y meritoria escritora de fotonovelas que horadaban en el corazón. La respetable dama, por lo regular, “se presentaba” cuantas veces podía a las casas de las jovencitas que querían tener un novio como los que ella hacía aparecer en sus asiduos relatos de amor, siendo dueños de una capacidad amatoria puesta a toda prueba y que en su lirismo verbal, superando intrigas; superando desigualdades económicas y sociales, infidelidades y malos ratos, brotaban de su romántica pluma purificados y sanos para amar de verdad estremeciendo de envidia a los malos amantes. Nunca dejaron de tener los galanes de las fotonovelas de Corín Tellado un gesto señorial, unas sonrisas blancas gracias al “pedsoden”* de la época; un correcto peinado que sólo se conseguía usando “Brillantina Moroline”* dejando en el ambiente la fragancia de la María Farina*, siendo dueños, además, de una habitual figura atlética como dibujada a lápiz en tiempos de Rafael* y con caras de tontos buenos en sustancia, por lo cual las apasionadas juveniles lectoras hacían de cada relato tres lecturas: una, la textual y sustanciosa asomadas a la máquina de escribir de la famosa escritora siguiendo con pasión la impecable trama revenida de un enredo que página tras página pasaba a la categoría embrollo, después a la de lío y luego a la de treta con adornos infaltables de complot, misterio, enigmas, desdichas, calamidades y celos; y las otras dos lecturas las realizaban con la mirada con que mira el amor platónico, fijas en la figura del airoso, gallardo y apuesto protagonista rompecorazones perfecto para marido, razón por la cual, en el desbordamiento de la pasión, las aldeanas buena gente, de súbito y entre ellas, ponderando la belleza del bizarro divo que les derretía, en sus desasosiegos adolescentes se prestaban las fotonovelas entre sí para no acabar agarradas por los pelos interrumpiendo así vergonzosamente la tranquilidad pastoral del pueblo en medio de una catástrofe pavorosa. | Cómo influyó Corín Tellado en los amores de antes: las tímidas y pacíficas lugareñas pretendidas por más de dos enamorados en sus novelas, sin haber hecho antes en el SENA* un curso avanzado para aprender a besar, llevando sobre sus espaldas el respeto patriarcal por el que en todos sus actos debían dar buena cuenta, incapaces de decir una mala palabra y más puras que el Dalí Lama*, no se detuvieron nunca en los absurdos de la prostitución, el alcohol y la drogadicción ni mucho menos se martirizaban a punta de cremas faciales ni con cirugías plásticas para verse bonitas porque, cautas y prudentes como una paloma torcaz, eran dueñas de una belleza natural sin fronteras y sin ociosidades, conservando intactas el poético sabor de aldeanas reales lo que se advertía a simple vista en sus vestimentas de no mostrar sino imaginar; rodeadas no de capos y gandules y desfigurados mafiosos sino de caballeros que en los retratos, bien afeitados y correctamente vestidos, con unas caras de ajedrecistas y de buenos hijos, eran incapaces de hacerle un desplante a nadie confirmando la regla del no sólo hay que serlo sino parecerlo, todo aquello en medio de un ambiente natural donde las albaceas hablaban en voz baja y por turno y daban las gracias por hábito.
Tenían las fotonovelas de Corín Tellado escenas de familia donde abuelos, padres, tíos y tías; entre manteles y heredadas sillas históricas, se reunían para concertar el matrimonio de la niña sin muchos “sin”… sin vergonzosos salimientos, sin embarazos adelantados, sin bombos ni platillos, sin multitudes asfixiantes en la humildad de una blanca capilla sin decoraciones…, donde también se casaran los tatarabuelos y al júbilo del amor vinieron bisnietos y nietos que eran la razón der ser para que el digno apellido no pensara nunca en concubinatos y rejuntes o amancebamientos… …¿Y era acaso que las fotonovelas de Corín Tellado no tenían escenas donde los extremos de la pasión rompieran los límites de la carne y la sensualidad?...Claro que sí; pero vividos en la calidez de una alcoba nupcial que a la temperatura del amor de buena fe, desfloraba virginidades sin sometimientos ni “matoneos” haciendo del especial momento un acto de poesía… Los amores de las fotonovelas de Corín Tellado tenían todas, por demás, lo escrupuloso de lo estremecedoramente humano, de lo puro, maniatando estrechamente corazones que retenidos en las fotografías en blanco y negro, sirvieron de ejemplo literario en el correcto manejo de una especie de perfecto y admirable equilibrio entre la alucinación y la realidad, acaso por demasiado apego a lo fantástico, razón más que suficiente para que siempre estas terminaran con el consabido final de toda buena historia de amor…y se casaron y fueron felices y comieron perdices… ______________________________________________ *Pepsodent: Marca de crema dentífrica de la empresa Unilever. *Brillantina Moroline: Fijador o gomina para el cabello. *María Farina: Agua de colonia. *Matoneo: Cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico *Rafael: Raffaello Sanzio, también conocido como Rafael de Urbino o, simplemente, como Rafael fue un pintor y arquitecto italiano del Alto Renacimiento. *SENA: Servicio Nacional de Aprendizaje (en Colombia). *Dalí Lama: El dalái lama (de la palabra mongola dalai, «océano», y de la tibetana lama, «maestro espiritual» o «gurú») es el título que obtiene el dirigente del Gobierno tibetano en el exilio y el líder espiritual del lamaísmo o budismo. El actual dalái lama es Tenzin Gyatso (6 de julio de 1935,)
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