J.J. Martínez Zato en su artículo "El estilo de la derecha" (El País 17 de Febrero 2007) hablando de la persecución de la corrupción urbanística que cuando existe “ y se comprueba que los indicios son contundentes no ha de esperarse a que haya una sentencia firme y dejar que pasen de tres a seis años, según los casos, lo que no deja de ser una triquiñuela y una falta de respeto a la inmensa mayoría de los ciudadanos”.
|
Esta es la triquiñuela que los canteros y el ayuntamiento utilizaron para poder esquilmar la sierra de Alhaurín y después llegar al Acuerdo Marco en el que no sólo se falta el respeto a los ciudadanos sino también a la justicia (sentencia del TSJA).
Hoy aparece la primer noticia sobre la imputación de un presunto delito de prevaricación del alcalde. Todos conocemos que también está imputado en un presunto delito de medioambiente. Sería conveniente que antes de las elecciones los alhaurinos conozcamos si es presunto y la sentencia de los jueces, nos guste o no, la respetemos y la acatemos, porque lo malo es que estos personajes juegan con que la justicia es lenta, al igual que en el caso de Marbella.
José Manuel Atencia en uno de sus artículos (El Pais 24-10-2006) dice: “La corrupción urbanística galopa por las tierras de España.”.. “Si todo lo que está saliendo a la luz por presuntas prácticas de corrupción en los ayuntamientos tuviera que evacuarse por el mismo váter, no habría en el mundo cañerías suficientes para evitar el atoro”.
Lo peor de todo es que no es fácil poder demostrar tanta corrupción cuando los ayuntamientos en manos de presuntos delincuentes no son transparentes, niegan toda información, ya que saben que cualquier cosa demostrará lo que la oposición, en cumplimiento de su obligación, busca. Los que pedimos la información completa del famoso Plan de Restauración lo sabemos muy bien y lo denunciamos públicamente, pero este ayuntamiento, abusando de su poder llamado mayoría absoluta, se mofó de nosotros y los vecinos de Alhaurín no nos apoyaron. En ningún país de la UE eso sería posible, de la misma manera que no es posible que un país aguante tanta corrupción. Las montañas desaparecen, aparecen los cráteres y los ciudadanos esperan que por arte de magia una mañana se levanten y todo esté arreglado. Por que dicen, que ya no creen en los políticos, ¡como si todos fueran iguales! Isolde Schaefer |