
La reciente sentencia judicial que condena a algunas de las canteras de Alhaurín a pagar a la Fundación de las Canteras ciertas deudas que tienen contraídas con ésta en virtud del famoso Acuerdo Marco es engañosa. El Acuerdo Marco dio pie en su día a un Plan de Reexplotación Minera (que se llamó eufemísticamente Plan Especial de Restauración y Reforestación) que tenía como evidente objetivo mantener la explotación minera con el pretexto de la restauración saltándose así la sentencia del TSJA de octubre de 2005 que decretaba el cierre inmediato de las explotaciones al considerarlas “ilegales y clandestinas”. Lamentablemente, a pesar de que la PDSS denunció la clara irregularidad del citado Plan, el TSJA se pronunció siete años después, cuando el Plan había acabado (al menos sobre el papel), precisamente eludiendo pronunciarse aduciendo dicha circunstancia (que ya había acabado).
En este contexto llama la atención el sorprendente comentario del alcalde publicado estos días en la prensa que ha afirmado que:
“La firma del acuerdo marco fue un acto de justicia después de tantos
años soportando el impacto de la extracción en la Sierra de Alhaurín y
no podemos permitir que se incumpla lo que firmaron entonces todas las
partes: Ayuntamiento, Junta, empresas y sindicatos. Los acuerdos están
para cumplirlos y llegaremos hasta el final para que así sea.”