
Cuba se encuentra en una encrucijada de derechos humanos, con avances importantes como demuestra la liberación en enero de los cinco presos de conciencia reconocidos por Amnistía Internacional y otros detenidos por motivos políticos que pertenecían a organizaciones de la disidencia. También se ha producido una serie de reformas positivas de sus leyes de migración ensombrecidas por la determinación del gobierno de utilizar nuevos métodos para sofocar la disidencia. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en vísperas de una visita del Papa Francisco al país.
En los últimos años, las autoridades de Cuba han pasado de una estrategia de encarcelar durante periodos prolongados a personas consideradas como disidentes a someterlas a detenciones breves consecutivas y campañas de difamación pública.
Según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, tan sólo en agosto de 2015 hubo 768 detenciones por motivos "políticos": un incremento respecto a las 674 de julio de 2015.