Como maestro jubilado y en días como ayer no dejo tener añoranza por el trabajo que he ejercido durante 35 años, pero también siento mucho alivio por no continuar en una actividad que en general no funciona. Y sálvese quien pueda. No es que no funcionen los maestros, no. Ni la administración educativa, no. Ni los ayuntamientos, no. Ni los padres y madres de alumnos, no. Todos los sectores implicados, o casi todos, tienen en general buena voluntad de hacer de la Educación en España algo digno, de trabajar por ella, pero la Educación no rinde lo que habría que esperar por el volumen de recursos que se invierten. Hay un revoltijo general de todos estos sectores que nos llevan al fracaso constante de la Educación en España. A ver quien es el partido capaz de ponerle el cascabel al gato y elaborar una ley integral de la Educación, que funcione y que dure al menos veinte años. El ministro del PSOE, Ángel Gabilondo, ha sido el que más cerca ha estado de conseguirlo, la legislatura pasada, pero el PP, en el último minuto se retiró, para recoger unos votos, y cuando los tuvo aprobó el bodrio de la LOMCE, una ley de Educación que nisiquiera los suyos pueden ponerla en marcha. Muy negativo me he levantado yo esta mañana, pero lo digo como lo pienso y como lo veo, después de más de tres décadas de profesión.
¿Y por qué la Educación no funciona como debería, dados los medios de que dispone y la buena voluntad aparente de las partes? No lo digo yo solo que algo falla, lo dicen todos muchos indicadores nacionales e internacionales que se conocen. Veamos:
EL PROFESORADO Todo el mundo está de acuerdo en que la profesión de maestro es muy importante. Que en sus manos está el futuro del país. Eso como declaración general de intenciones está muy bien pero en el día a día y a nivel de colectivos (Primaria, Secundaria, Universidad), los maestros y profesores se sienten a menudo desunidos, discriminados y muchas veces ninguneados. La mayoría de los profesores tratan de hacer su trabajo bien, y lo suelen hacer. Pero hay una minoría, no sabría decir qué tanto por ciento, pero no chica, que no le gusta su trabajo, no les gustan los alumnos, se creen que tienen derecho a la paga sólo por el hecho de haber superado unas oposiciones y como consecuencia de esos rácanos y otros muchos factores, las trabas que ponen en los colegios son grandes y la marcha de estos se resiente. Es muy difícil meter en cintura esta minoría de profesores rebeldes porque al ser el trabajo del profesor una actividad muy autónoma (de puertas adentro de la clase cada maestrillo tiene su librillo), es bastante difícil controlar el rendimiento y en muchas ocasiones la administración tira la toalla de este control tan necesario. Y no debería ser así. Para ilustrar esta falta de control de la administración diré que en mis 35 años de maestro sólo en dos ocasiones se llegó un inspector a pedirme cuentas reales de lo que yo hacía en clase, cuando lo razonable sería pedirlas al menos una vez al año; piden a todos los maestros una memoria anual de su actividad, pero nadie en la Delegación la lee ni evalúa, por lo tanto, la mayorías de las memorias de los profesores y profesoras es copieteada de unos y otros.
LA ADMINIATRACIÓN EDUCATIVA Hay dos niveles de administración: la política que está en Sevilla y en Madrid y la provincial que ahora está dirigida por nuesta vecina Patricia Alba que según dicen, está haciendo un buen rabajo, pero de lo que quiero hablar con respecto a la administración educativa es de la Inspecctión y de la Dirección de los colegios, que es lo que conozco. Los inspectores están atrincherados en el Edificio Negro (ahora blanco) y desde allí, desde lo lejos, dirigen su reino de taifas educativo (cada inspector lleva el control de algunos colegios de la capital y otros cuantos de la provincia) ¿Habrá mayor desatino? De esa man era no están nunca ni en un lado ni en otro, ni en su despacho, no se les encuentra; y en vez de ir ellos a visitar los colegios, que sería lo lógico, son los colegios (padres y director) quienes tienen que buscar hora y cita para verlos. ¿No sería lo correcto que Alhaurín de la Torre, por ejemplo, tuviera un inspector con una oficina permanente aquí, y que todos, padres, maestros y directores lo tuvieran a mano? Pues no, viajes y más viajes al Edificio Negro, perder las mañanas y cobrar dietas.En cuanto la dirección de los colegios, sólo diré una cosa para hacer ver que es manifietamente mejorable su actuación. En mi vida laboral docente he ejercidido 17 años como director. Pues bien, me he presentado cinco veces a las elecciones para ser director y ¡asómbrense ustedes! he tenico una normativa diferente en cada elección. Cada poco cambian las normas, según le interese a la administración en ese momento, y eso en el caso de haber elecciones democráticas a director, porque el 90% de los directores de los centros educativos son elegidos a dedo.
LOS PADRES Y MADRES Las madres y padres de alumnos es la tercera columna donde se debe asentar la educación aparte del profesorado y la administración. Muchos padres y madres están bastante perdidos en los centros educativos pero lo que sí tienen en general es buena voluntad, pero con eso solo no se come. En los últmos tiempos se han puesto en marcha las llamadas Escuelas de Padres, un intento loable de aprender para participar correctamente en los colegios. Lo mismo pasa con las AMPAS, que siempre han remado a favor de las escuela, pero se equivocan mucho por su inexperiencia y cuando las madres van aprendiendo (los padres no suelen participar), sus niños crecen y tienen que abandonar el centro y vuelta a empezar.
Todo esto que escribo es hablar por hablar, no hago ninguna propuesta concreta, pero lo que sí digo es que en España, Andalucía y Alhaurin hace falta ponerse las pilas y mejorar la Educación. Es mucho lo que nos jugamos en ello.
¡Feliz curso escolar 2015-16!
Federico Ortega
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