
Repsol renuncia a perforar en la Costa del Sol tras más de 10 años de procesos burocráticos, oposición ciudadana y alegaciones, entre ellas, las presentadas por Greenpeace sobre cuestiones tan graves como que el lugar de prospección es la zona de España con mayor riesgo sísmico. Greenpeace muestra su satisfacción por este hecho e invita a la petrolera a hacer lo mismo con los otros proyectos que amenazan zonas de alto valor ecológico y socioeconómico como Tarragona, Euskadi y el Algarve portugués. Lugares que cuentan con el beneplácito del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para que la petrolera inicie las prospecciones, por lo que solo cabe esperar una decisión empresarial de la multinacional para evitar su impacto medioambiental.
“Estamos ante un nuevo fracaso de Repsol tras su salida en falso de Canarias el pasado enero. Esto es una victoria para el medio ambiente fruto de la movilización social”, ha declarado Julio Barea responsable de campaña de Greenpeace España.
“El único que apuesta por estos proyectos es el Gobierno central quien se ha quedado solo en su decisión de apoyar un sistema energético basado en la quema de hidrocarburos en vez de promover las energías del futuro: las renovables”, ha añadido.