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España, fracturada
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.08.15 | | Ya hace bastante tiempo que Ortega nos habló de la “España invertebrada”. Cuando a un cuerpo no le funcionan las vértebras, va camino de conseguir, sin ayuda de nadie, una rigidez cadavérica (“rigor mortis”, que dirían muchos). La falta de articulaciones o el mal funcionamiento de las articulaciones hacen que el cuerpo padezca fallos de movilidad por severas carencias, que necesitan de una rehabilitación oportuna y a tiempo. No nos podemos abandonar a que la enfermedad se arregle por sí sola, pues el abandono y la inconsciencia de los problemas acelerarán el proceso de esclerotización, que a la larga nos dejará algo más que inmóviles. No se trata de que España se movilice y se crea que con cuatro espasmos, a veces más que involuntarios, va a recuperar la movilidad primigenia y primaria de sus sueños y proyectos de renovación. En el terreno político, tampoco. Al parecer, se ha confundido movilización con movimiento, y prueba de ello es que la movilización que desarrolló y que nos aportó el 15M, parece haberse recluido en sus cuarteles de invierno o de verano y no ha sido capaz de movilizar, ahora que hacía más falta ni al electorado interno de Podemos. Hombre, nos congratula que el haber dado los datos con toda sinceridad nos sirve para ver que no ha habido manipulación. Los resultados están ahí, a la vista (se agradece). Sin embargo, las justificaciones que se han ofrecido no nos acaban de aclarar unas dimensiones fidedignas de autocrítica. | Vayamos por parte, pues la escasa participación (16%, como mucho) nos muestra un calidoscopio sombrío. Por un lado podemos considerar que la comodidad o el aburguesamiento del personal ha dejado que decidan los demás. Por otro, el reforzamiento, suponemos que artificial, de la figura del líder, que nos hace vislumbrar una situación que nos ofrece más de lo mismo, ha podido apartar de la movida electoral de las primarias a muchos de sus inscritos que se están desencantando, porque el canto de libertad, igualdad y hermandad estaba cambiando de música. Son estos últimos los que habían participado de la movilización primigenia pensando que se trataba de un movimiento. Las movilizaciones son esporádicas, discretas, mientras que un movimiento es continuo. Se ha producido, a nuestro parecer, el mismo desencanto que llevaban, metidos en sus cuerpos, los discípulos de Emaús. Tampoco podemos permitirnos que se nos acerque la noche (la de los escrutinios) y no podamos volver atrás sobre nuestros tristes pasos. El panorama político nos ofrece un escenario muy pedagógico, ya que la tradición siempre ha hecho una piña de las fuerzas y debilidades de los conservadores, mientras que todas las alternativas progresistas y democráticas y antiautoritarias del país han rizado el rizo de sus convicciones y estrategias y hacen que, si bien España no les resulta fracturada, sin embargo tiene una cantidad de fisuras que restan movilidad y flexibilidad a los encuentros y acuerdos, que tanto son deseados por una gran mayoría. El movimiento se demuestra andando, y no solo movilizando y descansando y desencantando. Siempre se ha dicho que “la unión hace la fuerza”, pero sabemos que la sola fuerza no nos hace la unión ni el movimiento sin tregua, tanto para acercar posturas como para llegar a acuerdos. No somos emisarios de nadie, sino que, reflexionando, nos ponemos en nuestro propio pellejo, porque sentimos en la parte más sensible de esta España, fracturada política y socialmente, en esta España de la abstención, cuyas cifras no nos está convocando al optimismo. Ya lo hemos dicho de la participación interna de Podemos; pero también, según nuestros datos, de la participación en las últimas elecciones municipales, en los sitios donde se ha concurrido por separado, la abstención ha subido con relación a las anteriores elecciones. Además, de manera global, si en el 2011 en España se dio una abstención del 33,84% en las Elecciones Municipales, en este 2015, a pesar del aumento de participación en donde iban candidaturas conjuntas y de unidad, la abstención general ha subido al 35,07%. Y es en este terreno de la abstención donde hay que ilusionar con la unidad de proyectos y de manos para hacerlos realidad, para recuperar la participación que todos nos merecemos. No se puede jugar con fuego, durante este verano; no se puede obviar la “pirómana” ley electoral, que quema millones de votos, porque si el posible electorado no se mueve, porque no se reconoce ante la posibilidad de cambiar el panorama político y social, la abstención puede ser superior a la cota del partido más votado.
josemª |
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