
Al acceder a la coportavocía de Equo Málaga, compruebo que una de las cosas más a tratar, es la necesidad de ser más visibles tanto en la provincia como en la misma ciudad, pero necesitamos tener claro que esto es lo deseado, - visualizarnos a nosotros mismos para poder ser visualizados -. No estar escondidos bajo nombres por muy mediáticos que estos sean ni bajo paraguas, se llamen como se llamen y por muy grandes que puedan ser.
Todo grupo humano por pequeño que sea, aporta, por tanto tiene que verse reconocido en dignidad, derechos y deberes; negar estos valores al grupo significa desprender de ellos a cada miembro.
Es una cuestión de autoestima, si no nos reconocemos como ente digno de respeto no vamos a ser reconocidos como tales por los demás.
Veo en todas las reuniones y asambleas, la actitud sumisa del esclavo, de la mujer maltratada o de la persona con “discapacidad”, esto último no es un lapsus, lo digo consciente porque la “discapacidad” no es una condición humana es una actitud, un sentir generado por la mirada de los demás y cómo la persona se ve a si misma; si hablara de características hubiera usado el término “persona con diversidad funcional” que es el que usa la persona que se reconoce como tal y desea ser reconocida desde su dignidad como ser humano. Este pensamiento hay que llevarlo al grupo, tenemos que llegar a construir ese sentir de validación ante nosotros mismos y los demás.