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Por Ahora, en Común Podemos | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.07.15 | | Siempre nos encontramos con muchas cosas que están en juego; sin embargo, con un saque de honor no se va a ninguna parte. Un saque de honor no necesita ni táctica ni técnica. Lo único que necesita es expectación, aunque no todos estén unánimes y más de uno esté buscando a su primo, ponemos por caso. La hora de la verdad está cuando jugamos todos y, sobre todo, cuando nos la jugamos. Siempre somos conscientes de que tenemos que sumar, pero, a veces, no basta con sumar, ya que los “sumandos”, a pesar de parecer gerundios y activos, solo suman; y es que muchos sumandos parecen dejarse llevar. Quizá no nos baste con volver a la denostada representación de la voluntad popular. Hay ocasiones en que es preciso multiplicar, y aquí puede estar el secreto de mejorar los cauces de participación, porque al tratarse de “factores”, también activos y, además, agentes, despliegan mayor actividad y pueden lograr un beneficio mayor, conseguido por la cooperación de todos, porque todos se sienten activos, colaboradores y responsables. | Las lecciones del 15M no se pueden guardar en el armario de los cuarteles de invierno ni de verano. La vigilancia que se gasta en controlar a los demás no puede supeditar a la práctica continua de estar al loro de nuestras propias palabras y acciones. No nos cabe en la cartuchera el eslogan que consagra la rapidez y la eficacia en detrimento de la democracia. Tengamos o no tengamos tiempo habrá que dedicar coraje a la exposición de modos y maneras, de estrategias que nos acerquen a todos, pero que nos eviten malos entendidos, sobre todo, por mor de los topos que puedan pulular por todos lados. Es difícil esto de la democracia abierta, pero más dificultad entrañaría andar por los salones de los pasos perdidos y trillados y de los que se volvieran a perder. Si el personal tiene una predilección por los jefes, bueno será no olvidar lo que se cuenta de una pintada que alguien dejó en un servicio público de Málaga, cuando un partido abanderaba el poder y la autoridad del jefe: “No tirar de la cadena; todo el poder para el jefe”. El poder no se puede consagrar “por poderes”, como algunos matrimonios antiguos, que luego se separaban por “no poder”. Sin embargo, “el tira y afloja de los poderes” no nos lleva más que a atalayas cada vez más inexpugnables. Tampoco se trata de una lucha a campo abierto: no queremos ni vencedores ni vencidos, ni siquiera convencidos ni convencedores. El espíritu del 15M no es un patrimonio de nadie, pero es una riqueza compartida que se asegura con el consenso, con llegar a acuerdos, también al mayor número de acuerdos posibles. En estos días de calor, en estos días primeros de verano, parece que las aguas de levante se han alterado, y ya hay demasiadas declaraciones que ya nos marean. Las mareas humanas que conocemos no se caracterizan por el apremio, que obliga a la pérdida de tiempo de las explicaciones subsidiarias, de la rectificación al día siguiente, del volver al principio, porque no nos hemos explicado bien. Hay que renunciar a la herencia de la lucha de clases, incluso a la de la lucha entre los de la misma clase. Poco a poco somos testigos de que las plataformas ciudadanas que han sabido multiplicar, han sido más atractivas que las que han conseguido una victoria de una marca. Tampoco se trata de que una marca tenga más aceptación que otra, sino de que las movidas se vayan acercando para marcar una definida acción de todos. No queda tan lejos el veredicto de las últimas urnas en que Ahora Madrid tuvo el respaldo de 519.210 votantes, mientras que Podemos, para su presencia en la Comunidad, en la misma capital sólo consiguió 286.973 votos. No sabemos si esta situación se merece una atención por todos; pero de ninguna manera se puede usar para engreimiento de nadie. Todos podemos considerar y sopesar resultados y actitudes, rectificaciones y lecciones, que ayuden a unir propuestas y sumar voluntades. No se asalta el cielo; sigue a la vista. Por ahora, en Común, Podemos; pero no habrá que jugarse los días y las horas, a las cartas y palos de un azar, camuflado de poder y con los atuendos del todo o nada. No es lo mismo arrastrar en una jugada que arrastrarse sin querer oír, haciendo oídos sordos al clamor inteligente y expectante de la ciudadanía. Por ahora, en común podemos. Mañana puede ser tarde. Mejor dicho, habrá que ser finos: acotar los plazos con el sosiego que tan delicada situación nos exige. Sin prisas ni pausas habrá que contar los tiempos, y el tiempo es nuestro, porque Por Ahora, en Común, unidos, Podemos. Si no, al menos, pasado mañana puede ser tarde.
josemª
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