
Este refrán me viene a colación para relacionarlo con la actitud del “personaje” Abdeslam Lucena, ex-Diputado Provincial del PP en la Diputación de Málaga y actualmente reelegido Alcalde de Benamocarra por un partido creado por él “Por mi Pueblo” (Que sarcasmo de nombre).
Este “personaje” me interpuso una querella por injurias y calumnias junto a mi representado el Sr. Ruiz Cazorla por manifestar en mis escritos judiciales, que el Sr. Lucena utilizaba en beneficio propio los recursos públicos del Ayuntamiento de Benamocarra, para sus asuntos judiciales particulares. Esta querella fue inmediatamente sobreseida con sobreseimiento libre por el Juzgado de Instrucción n. 1 de Vélez Málaga, por considerar el Juez que lo manifestado por este letrado, no sólo estaba amparado en mi libertad de expresión sino que además era cierto.
Sin embargo, “el personaje” recurrió en Reforma dicho Auto, y (aquí viene la novedad y lo del cazador cazado) ahora de nuevo el Juzgado ha rechazado ese Recurso y además ha establecido que se debe de abrir testimonio contra Abdeslam Lucena por la presunta comisión de un delito de malversación de fondos públicos.