Federico Ortega. Hay un momento en la vida de cada persona, de cada pueblo o de cada país en que la oportunidad pasa por su puerta y el aprovecharla o no hace que el futuro de esa persona o ese pueblo sea de una forma determinada, se incline hacia un lado u otro, triunfen o fracasen para el resto de su existencia. Así le pasó al Rey con el 23F. Su actuación durante aquella noche hizo que se legitimara democráticamente una monarquía que había llegado por la puerta de atrás. Asimismo, Santiago Carrillo se ganó el respeto de casi todos con su inteligente actuación en la transición democrática.
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Pero bajando a nuestro pueblo, nadie puede negar que lo que está pasando con las canteras es obra de la PDSS. Su actuación constante y sin tregua durante muchos años ha dado su fruto. Eso está fuera de toda duda. Alhaurín de la Torre tiene una deuda y no pagará nunca ese trabajo llevado a cabo por la Plataforma.
Pero la pelota está ahora en otro tejado. Los jueces han hablado y la responsabilidad ha recaído de lleno en el Ayuntamiento y en la Junta de Andalucía. La PDSS vuelve a tener la misión de vigilar los pasos de las dos administraciones, pero son estas las que tienen que actuar y aquí es donde a Joaquín Villanova se le ha presentado la oportunidad de su vida. Veremos como la juega.
Hasta ahora, todos sabíamos que el Ayuntamiento estaba más con los canteros que contra ellos, aunque lo negaran una y otra vez sabían que no engañaban a nadie, pero ahora se acabó el juego, ya no es lo mismo, ha llegado la hora de la verdad. De cómo actúe ahora Villanova dependerá su futuro... y el de nuestro pueblo. Podrá pasar a los anales como un héroe o como un villano y sin ir tan lejos, su actuación se va a enjuiciar dentro de año y medio, en la próximas elecciones. Y que sepa el alcalde que aunque una gran mayoría de sus votantes toleraban mal que bien las canteras, ahora ha cambiado el asunto. Que pregunten en el casco urbano si se deben cerrar las cuatro canteras a ver que dicen los encuestados.
Las presiones deberán de ser tremendas, nadie lo niega, pero mucho más miedo daban los tanques en las calles la noche del 23 de febrero de 1981 y el Rey sostuvo la mirada, no se dejó engañar y les ganó el pulso. No desperdició su oportunidad.
Cumplir la sentencia y cerrar las cuatro canteras tiene que hacerlo el Alcalde, faltaría más, lo malo será aguantar la presión que le pondrán para dar las licencias de nuevo. Si da las cuatro licencias, Joaquín puede incurrir en un acto ilegal, porque incumpliría la propia norma que se impuso el Ayuntamiento en Pleno, pero más allá de eso, traicionaría a su pueblo, Alhaurín de la Torre, que ya no admitiría -como a regañadientes ha hecho hasta ahora- que sigan destruyendo nuestra sierra impunemente.
Joaquín Villanova, todos los alhaurinos estaremos contigo si tú estás con nosotros. Lo que haga la Junta es cosa de ella, esa será otra guerra.
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