Han sido largos estos duros años de resistencia, organización, movilización, lucha y sobre todo de mucha, muchísima ilusión y esperanza. Con nuestra oposición a las políticas de austeridad y la
defensa de nuestros derechos, hemos sostenido en alto la bandera de la dignidad. Activistas sociales, trabajadoras y trabajadores, estudiantes, expulsadas por la crisis, pequeños y medianos empresarios, jubiladas, empleados públicos... Mareas de ciudadanas y ciudadanos anónimos hemos constituido la primera linea de contención frente a la grave regresión democrática y social que experimenta el país. Es motivo de orgullo saber que somos el músculo social de este país cuyo esfuerzo infatigable ha sembrado estos vientos de cambio que recorren España.
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