|
Cortinas de humo y humor | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.06.15 | | Ya estamos avisados y hemos comentado que el humor no se puede convertir en una religión, ni un patriarcado, que campea sin ninguna consideración, sin ninguna base mínima ética, sabiendo, como sabemos, que todo puede contar con su tiempo y su espacio. Han saltado las alarmas y todo el mundo se alarma, y ya acuden a las armas, a las armas arrojadizas y no solo defensivas. El patio de vecinos de la ciudadanía parece que se ha quedado, de la noche a la mañana, sin flores. Parece como si los vecinos se hubieran arrojado en tromba y sacado las escobas, no para limpiar, sino para echarle la basura a los otros. Si en las elecciones del 2004, ya el partido entonces en el gobierno hizo una campaña con una matriz de oposición, ahora repitiendo esa misma jugada de pizarra, ha llevado el mismo tipo de campaña, pero además radicalmente no se ha templado y sigue de campaña electoral destructiva contra toda la ciudadanía que no le ha seguido en sus ocurrencias, difamaciones y autocomplacencias. Está arremetiendo contra los partidos y sus representantes, que, en realidad, tienen más representatividad. | Ya se ha escrito y hablado mucho sobre el tema de los “desagradables chistes” que se dijeron o escribieron entre amigos y de los que se han apropiado los que se declaran enemigos de lo que sea, con tal de seguir defendiendo sus privilegios y sus extrañas e inauditas bases morales. Parece como si se hubieran enfadado porque la ciudadanía, a la que consideraban borreguil, hubiera desistido de seguir su trillada senda de transhumancia (siguiendo los humos y el humor y simpatía que les caracteriza a los ínclitos demócratas de toda la vida, y no los “humus” nuevos y tranquilos de otros lugares con aire renovado y viento más fresco). Una política, que se ha alimentado de incumplimientos (electorales), de avasallamientos (públicos), de desahucios (indiscriminados), de subida de impuestos (injustos y sin justificar), de órdenes europeas (desoyendo la voz de la ciudadanía que había congeniado con las promesas electorales), de regalos a los fondos buitres y a un paso de dejarnos a los pies de los caballos del salvaje oeste del radical ultraliberalismo de los mercados y mercaderes, no puede esperar por más tiempo la unánime aprobación de los ciudadanos. Hablando de la susodicha y dichosa política, no podemos por más que decir que ha llegado el momento de darnos cuenta de que hay una política, que es capaz de sacar de su faltriquera la daga hipócrita para abrir heridas, que nunca se habían abierto, y todo por sacar rentabilidad política, sin reparar en el daño “colateral” de unas víctimas a las que se les ha añadido un nuevo dolor, porque nunca se les había infligido y del que eran totalmente ajenas, hasta el día de hoy. Sí, el día de hoy, de triste memoria también, porque se ha utilizado no sólo para hacer un daño político, sino para utilizar esa repugnancia de todos a toda clase de heridas utilizadas, para más INRI, como cortina de humo y que en esta España, casi desahuciada, no se hable de otras cositas como pueden ser las corruptelas, los juicios pendientes, el entramado judicial “ex profeso”... Ya estamos avisados, porque el asedio sigue y “Así es que lo que dijisteis a oscuras se dirá a la luz del día; y lo que hablasteis al oído en las alcobas se pregonará sobre los terrados”(Lucas: 12, 3). Además, si se rasgan las vestiduras por el uso del “humor negro” y lo hacen con malhumor quienes todavía, al parecer, no han condenado el franquismo, puede que tengan solo la venia democrática que ellos mismos también condenan, ahora, cada dos por tres. A Carmena le ha faltado un punto de consideración, por lo que hemos podido saber, y es que ella tenía que haber proclamado una vez más que está a favor de la reinserción, como dijo en una entrevista, refiriéndose a su compañera de fatigas electorales, a Esperanza. La reinserción, que además va aliñada, ahora, con disculpas y arrepentimiento y contrición y propósito de enmienda, no debe significar adocenamiento ni moral ni político. En la política el que esté libre de pecado de darle largas a la lengua que “tire la primera piedra”. Sin embargo, se siguen tirando para enterrar tantas palabras lanzadas que parecen constituir el nuevo deporte de la calumnia nacional.
josemª |
|
| | <-Volver |
|
|