Acabo de leer el artículo sobre el cambio climático y sus consecuencias para España que publica El País. Lo que se avecina lo vemos venir desde hace tiempo, seguramente será peor incluso de lo que podamos pensar. Los gobiernos mundiales no están precisamente por la labor de asustar inútilmente al personal y frenar el desaforado consumo, motor de nuestra economía. Lo más asombroso y alarmante, es que la administración Bush y la Exxon Mobil hayan ofrecido 10.000 dólares a economistas y científicos que estén dispuestos a desacreditar el informe de las Naciones Unidas.
Cabe preguntarse si son todos eunucos y estériles que no van a dejar descendencia alguna sobre el planeta, de lo contrario, y sin ninguna invasión prevista a Marte, cuesta creer que estén dispuestos a cualquier tropelía con tal de no modificar un modelo económico, que por si solo, y sin cambio climático siquiera, resulta a todas luces insostenible, salvaje y altamente peligroso para nuestra supervivencia.
¿Qué podría esperarse de una mente preclara como la del señor Bush, que para atajar los incendios en California propuso cortar los árboles?, claro, que como él es un hombre muy creyente, sin duda se pondrá a rezar esperando que dios haga un milagro y arregle sus entuertos.
Dejando a un lado al demente representante americano, es de esperar para cualquier ciudadano occidental un gran cambio en sus estructuras mentales y en sus hábitos, de todos es sabido, que los seres humanos nos apegamos a nuestras costumbres y tememos deshacernos de ellas. Pero todo cuanto nos ha servido en los últimos años, nos ha puesto en un grave peligro ahora. ¿Estaremos dispuestos a modificar nuestros hábitos de consumo en beneficio de todos?, ¿seguiremos midiendo nuestra valía personal por la potencia y apariencia de nuestro coche?, ¿desecharemos ese abrigo de buena lana que tenemos en el armario solo porque ya no está de moda?, ¿utilizaremos el agua y los bienes energéticos con responsabilidad y prudencia?,¿seguirán los bancos batiendo récord de beneficios año tras año robándonos impunemente?, ¿serán los gobiernos de los países capaces de desarrollar y aplicar un nuevo modelo energético y económico?, ¿serán una vez más los más desfavorecidos de la sociedad quienes paguen esos ajustes?. Casi podríamos apostar que si.
Nos enfrentamos a un peligro y a una oportunidad, ¿haremos algo o esperaremos pasivamente a que lo hagan los gobernantes del planeta, esos seres tan sabios?. El viernes por la noche vi en la 2TV la película de Michael Moore Fahrenheit 9/11, un esfuerzo heroico, pues terminó a las dos y media de la madrugada. El director mostraba bien documentadamente como un país es capaz de sacrificar a sus propios ciudadanos, con el único fin de promover sus intereses económicos. El atentado de las torres gemelas lo llevaron a cabo ciudadanos saudíes, sin embargo en represalia, EEUU ataca y destruye Irak. ¡VIVA HONDURAS!. ¿Ustedes entienden algo? |