Helena Trujillo nos ofrece unos estupendos artículos y jamás la felicitamos por ello, comparte con nosotros lo que ella ha aprendido, no intenta imponer a nadie sus puntos de vista. Su visión como psicoanalista, en algunas ocasiones, puede resultarnos en exceso freudiana, todos nosotros como buenos aficionados a sicólogos que somos, tenemos nuestras propias ideas, pero no me parece adecuado sacar de contexto las palabras de Helena, defender a capa y espada que el homosexual nace, como necesitando justificar un hecho que no necesita justificación alguna. Cada ser humano es libre de elegir su propia sexualidad según sus gustos e inclinaciones.
|
Todos tenemos derecho desde nuestra propia formación, vivencias y visión de las cosas a expresar y exponer nuestros puntos de vista; teorías hay muchas, casi tantas como religiones, pero si vamos a pedir la cabeza de todo aquel que no piense según nuestras propias convicciones, pronto la humanidad entera habrá de arreglárselas solo con la médula espinal. Si no estamos de acuerdo con alguien, podemos decirlo con cortesía y respeto, cosas bastantes infravaloradas en el mundo actual.
Las ideas son una cosa, siempre podemos debatir sobre ellas y enriquecernos en el proceso, la descalificación y la demolición de las personas es otra bien distinta. ¿Es tan difícil hablar sin saltar a la yugular del que tenemos delante? No parece que busquemos exponer nuestras ideas confrontándolas con las de otra persona, parece más bien que eso que buscamos sea la humillación pública y la derrota del oponente. Los seres humanos jamás conseguiremos estar de acuerdo ni en los asuntos más triviales, o encontramos formas de dialogo en las que avanzar, o sinceramente, antes o después terminaremos a tiros. |