Prefiero tener la boca abierta y con libertad de expresión, pues para ello soy ciudadana con todos sus derechos y que cumple todos sus deberes. Resulta llamativo que se ataque, aún, a quien habla de una cuestión que, al parecer, sigue siendo espinosa. Preferirán entonces esa oscuridad de la que habla mi artículo. En el mismo ya indiqué, que de los factores biológicos de la homosexualidad no me iba a ocupar, pues no es el campo que a mí me corresponde. Sí, en cambio, el de las cuestiones psíquicas de la homosexualidad. Hay una frase popular que dice “el que se pica, ajos come” y aunque la polémica da pie a la conversación, sé también que cuando alguien se siente herido, es que ya lo estaba previamente.
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No es mi deseo que los lectores piensen como un psicoanalista ni como Helena Trujillo. Dos personas no pueden pensar lo mismo y, por otro lado, mis años de estudio y el trabajo puesto hasta ahora en mi profesión, hacen pensar que para llegar a entender el funcionamiento del psiquismo humano, la teoría psicoanalítica, habrá que hacer algo. Ni es suficiente con psicoanalizarse, ni con leer algún libro de Freud o de algún psicoanalista, ni con hacer algún curso de psicoanálisis. Es una profesión que implica la vida misma del profesional, cuya formación es continua y exigente. Como entiendo son también otras profesiones, no se me ocurriría a mi poner en tela de juicio los conocimientos sobre medicina de un médico, en caso de duda, se consulta a otro profesional.
Veo que el tema de la homosexualidad causa polémica, aunque a mi entender no deja de ser un camino más en la vida humana, que en absoluto es nuevo ahora. El ser humano no nace hecho, sino que debe construirse en la relación con otros seres humanos. Veamos el ejemplo de los niños salvajes que a lo largo de la historia han ido apareciendo. Si logran sobrevivir sin la ayuda de otro humano, lo hacen como animales, sin lenguaje, sin posición erguida, como fue el caso de la niña que vivía con gallinas, etc. Qué fácil y narcisista resulta pensar que nacemos hechos, pero las evidencias nos demuestran que nos vamos construyendo a lo largo de toda nuestra vida. No es suficiente con que un día pintáramos un cuadro para ser pintores, tendremos que seguir pintando toda nuestra vida para serlo. Entiendo por tanto, que más allá de las disposiciones genéticas, que existen, pues también tenemos un cuerpo, están las disposiciones adquiridas a lo largo de nuestra experiencia vital.
Que el lector piense lo que quiera, pero si acude a charlas de psicoanálisis, si inicia un tratamiento psicoanalítico, un curso de psicoanálisis, etc. estoy segura de que ese mismo artículo que le pareció intolerable, desconocido, ofensivo, adquiere otros sentidos. Porque las cosas son diferentes cuando nuestra mirada es diferente.
Mi artículo entiende la homosexualidad como un tipo de elección, nada de ofensivo hay en ello. En la constitución humana son comunes los términos: narcisismo, intolerancia a las diferencias, miedo al padre, amor a la madre, etc. Son términos teóricos, en absoluto peyorativos para el que los sabe entender. Los homosexuales, heterosexuales, bisexuales… son seres humanos, con los cuestionamientos que todo humano se hace. Cuando hay lenguaje, nunca más podremos compararnos con los animales.
Helena Trujillo Luque Psicoanalista www.htpsicoanalisis.com
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