
Varios días llevo diciéndole a personas de mi entorno más cercano que tras unos malos resultados ya sean en política, fútbol o en un torneo de ajedrez, es positivo hacer balance y autocrítica comenzando por uno mismo. Yo me siento culpable y sé en lo que he fallado, pero ello no me impedirá llevar la cabeza alta. A corregir y a seguir.
Cuando un equipo de fútbol disputa un partido de máximo nivel debe conocer bien a sus rivales, estudiar una estrategia, trabajar sobre esa estrategia y sobretodo, creer en ella. Si tras ese partido tu adversario te aniquila, te dobla en el resultado final, de los 11 goles te endosa dos de ellos por la escuadra y para colmo, en uno de los goles sales mal en un córner ‘’estilo Iker Casillas’’, lo mejor que puedes hacer es analizar el resultado final y reflexionar sobre lo que ha podido fallar en tu estrategia si es que tenías estrategia, que eso ya sería arena de otro costal.
Cuando llevas 5 ligas fallando es porque algo falla. Puede ser que una o en dos ligas tengas mala suerte, algunos arbitrajes mediocres o que las lesiones jueguen una mala pasada, hasta ahí estaremos de acuerdo, pero cuando ya son varias competiciones las que pierdes de forma consecutiva y sin atisbos de mejora, es que algo está fallando.