
Greenpeace no recibe subvenciones de gobiernos ni empresas, lo que hace posible que podamos desafiar a compañías como Iberdrola, que anteponen su beneficio económico al medio ambiente y la salud. Pero también significa que sólo dependemos de personas como tú para seguir haciéndolo.
Iberdrola se ha vuelto a poner en evidencia. Ha querido desacreditar la protesta pacífica pidiendo una multa de más de 350.000 euros a Greenpeace y tres años de prisión para 16 activistas y un fotoperiodista independiente por denunciar la energía nuclear en la central de Cofrentes, en Valencia.
Lo pidió el pasado mes de diciembre, y lo ha vuelto a hacer ahora recurriendo la sentencia original. Pero en ambos casos se ha llevado un gran chasco: la justicia ha sido más sensata, y apenas ha escuchado la descabellada petición de Iberdrola. En diciembre limitó a multa a 19.512 euros por daños a la valla de la central y otros daños menores, y ahora añade 29.779 euros en concepto de limpieza de la pintada de la torre de refrigeración. El ascenso de la cuantía se debe a que se ha considerado parcialmente la petición de Iberdrola y de las otras partes de la acusación en el apartado de “deslucimiento de bienes inmuebles”.