Había oido varias veces contar sobre una excursión que grupos de vecinos de Alhaurín de la Torre hacían anualmente para visitar la Virgen de los Remedios de Cártama y esta mañana he tenido la oportunidad de conocerla. El viaje lo hemos hecho a pie, siguiendo el camino que desde antiguo ha unido Cártama con nuestro pueblo y que antes se hacía tambien con caballos, mulos o burros, camino que ahora se ha ensanchado y asfaltado en algunos tramos y se puede hacer en coche.
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Saliendo a las ocho de la mañana del barrido La Palmilla, con Loli Vergara y su marido como capitanes de un grupo de 25 personas, hemos caminado por la carretera de la vía hasta Torrealquería. Hemos almorzado en el cortijo de Torrijos, comprobando su estado de abandono de siglos, que ahora no se sabe si se podrá recuperar. Tambien se divisan con toda claridad las canteras y el grado de destrucción que han infringido a la sierra que tenemos enfrente y se pregunta uno cómo se recuperarán y qué pasará con ellas. Y ya repuestos con el pan con mateca colorá y el café, hemos atacado la cuesta de el Lagar del Ingles para introducirnos en la sierra de Cártama, posiblemente el trozo más bonito del camino. En un momento dado y sin esperarlo se abre ante el caminante la panorámica del valle de naranjos de Cártama y se aprecia allí en lo hondo el cerro donde está enclavada la iglesia de la Virgen de los Remedios.
Un rato en la iglesia, cada cual hace en el templo lo considera oportuno, se reza, se adquieren velas, se hacen fotos o se compra lotería "vaya que toque y yo la tuve en mis manos y la dejé pasar" y el grupo se prepara para la vuelta. A mí me ha llamado la atención lo pequeñita que es la imagen de la Virgen y lo cuidada que está la iglesia.
De regreso se camina más despacio, se admira el campo, se hacen grupos que se van distanciando unos de otros y con el calor y la fatiga se llega a intimar. Cuando llegamos otra vez al cortijo de Torrijos, de nuevo a comer y ya por la tarde, pocos regresan andando al pueblo, la mayoría busca hueco en los cohes que algunos han llevado para transportar la comida. En total unos 30 Km. entre ida y vuelta y cinco horas de caminata. Un placer que pienso repetir en otras ocasiones.
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