¿Pero no cree ud. Sr Parejo que el alcalde era sólo un antiguo compañero más entre los demás y que de haber querido sufragar los gastos, estos debían salir de su bolsillo y no del bolsillo de los vecinos de Alhaurín? Existen muchos sitios en este pueblo donde organizar festejos y la utilización del ayuntamiento tiene sin duda una intención concreta que según mi criterio nada tiene que ver con un simple encuentro de antiguos compañeros. ¡Imagínese la cantidad de encuentros que los ayuntamientos tendrían que financiar en el país por cada una de las fábricas cerradas por quiebras y regulaciones de empleo!
Ayer leí en un periódico de tirada nacional que el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales de Andalucía contempla la figura de los patrocinios que permite a los ayuntamientos aceptar la participación de la iniciativa privada para actividades deportivas culturales educativas, turísticas de festejos o cualquier otra de interés social. Aunque esto es algo inaceptable en cualquier país democrático situado al norte de los Pirineos, en Andalucía es una práctica habitual. Pero no dice nada de que el ayuntamiento de un municipio y en su nombre el alcalde pueda organizar festejos con el dinero de los ciudadanos que afectan sólo a un colectivo, sobre todo porque él forma parte de ese colectivo.
Los ciudadanos tenemos derecho a juzgar las actuaciones de nuestros políticos, y mientras se diga la verdad como es en este caso no es ni mezquino ni ruin, es el derecho que nos confiere la propia constitución. Isolde Schaefer |