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Escuela y religión (Religión aparte XXXIX)
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.03.15 | | La juventud se manifiesta por su lustre y por su jovialidad. También la juventud se manifiesta, pero de otra manera: no como muestra de sus cualidades y características, sino como muestra de su sentir colectivo. La juventud de hoy, como juventud de nuestro tiempo, quiere que no la confundan, que no la manipulen, que no la engañen ni que le tomen el pelo. Ya cada uno tiene unos añitos para acicalarse y peinarse según le parezca. Lo que la juventud no quiere es volver atrás en muchas cosas, porque aunque no haya vivido ni sufrido como otras juventudes anteriores, se ha enterado de lo que nos ha pasado y de lo que está pasando y de lo que algunos quieren que le siga pasando. Y por ahí no quieren entrar ni que la entren. Siempre ha habido jóvenes que han seguido sus religiones y sus músicas, pero una cosa es que te toquen la música y otra muy distinta es que te obliguen a bailar. Nos explicamos. | En el siglo pasado, en el año 1968, también había jóvenes maestros que habían oído incluso músicas celestiales y en sus clases, en vez de rezar, se cantaba, eso sí, canciones religiosas que servían para comenzar y terminar la jornada . Pues bien, sucedió, según nos contó un compañero, que el maestro que cantaba en clase piezas religiosas en vez de rezar, era un chico muy religioso, de misa y comunión diaria, pero ya entonces tenía una mente que sabía distinguir algunas cosas. Por ejemplo, un día, el inspector llegó a la escuela con entusiasmo, porque los medios audiovisuales se podían usar en la escuela. Traía una estrategia pedagógica de primer orden: un documental de Ciencias Naturales. En un aula se reunió a los tres grupos de alumnos mayores, de la agrupación escolar, con sus maestros, ya que cada grupo estaba ubicado en distintos edificios del pueblo. Cuando comenzó la proyección, una voz en off proclamaba: “En el Principio creó Dios el Universo...”. El maestro religioso dijo en voz alta: “Esto no es Ciencias, sino Religión”. Ha llovido mucho desde entonces, pero un amigo nuestro nos ha comentado que el año pasado vio un crucifijo colgado en una percha de una sala de profesores. Pensamos que lo mismo no ha llovido mucho, sino que ha llovido poco pero muchas veces. Pues bien le tuvimos que decir a nuestro amigo que no se lo tomara a mal, que podía ser parte del material didáctico del profesor de Religión, que lo podría haber dejado allí, porque no entraba en la temática que en esos días estaba desarrollando. Esta curiosidad nos ayuda a puntualizar que en la escuela, mientras se determina el tema de la Asignatura de Religión en otro ámbito, ya sea espacial o temporal, no hace falta que en las aulas tenga que haber imágenes religiosas, sino que el profesor de Religión sea el que lleve y traiga sus materiales didácticos. Parece ser que unas veces llueve más que otras y que el Ministerio de Educación es una rambla por donde bajan aguas de religiosidad que nos manda algún que otro ministro. No nos extraña, visto lo visto, que los niños recen en la escuela, por si tienen que hacerlo, de mayores, en la cárcel, como hemos podido constatar viendo la T.V. Claro que esto puede acarrear, como dijimos en otro momento, el conseguir unos objetivos que no estaban previstos en el diseño educativo, y es que, ya que se aprende a rezar en la escuela, las personas no se tomen la molestia de aparecer por las iglesias, las sinagogas o las mezquitas, ya que han sido asistidas religiosamente en las escuelas. Por lo demás, no nos interesa saber si un ministro o un banquero reza o no, cuando sale con su novia. Aparte de todo lo que hemos puesto como reflexiones que están en la calle, parece ser que la familia, que tanto es defendida desde y por las distintas religiones, tiene un cometido de responsabilidad sobre la educación de los hijos, incluida la educación religiosa, y, precisamente, por ser la auténtica autoridad por el valor que entraña la ascendencia natural que le caracteriza. Siempre se ha dicho que “de tal palo , tal astilla” y si sabemos que hay buena madera en las familias, podemos amueblar el mundo con buenos y maravillosos sentimientos y no hay que tener miedo ni a los demás humanos ni al infierno. Tanto “Europa Laica” como “Comunidades Cristianas Populares” abogan por que no esté la religión en las escuelas. La escuela no debe discriminar a nadie por raza, sexo, opinión...” Como en nuestras sociedades modernas, las familias pueden convertirse en guetos religiosos o sociales, la escuela está para completar la educación familiar, porque a los niños “los educa toda la tribu” (J.A. Marina), y la escuela los educa para convivir todos sin discriminaciones ni problemas añadidos. josemª |
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