Yo diré no el próximo día 18 de febrero, y este NO será no sólo por mi posicionamiento político e ideológico. Yo votaré NO porque entiendo que este nuevo estatuto rompe y tira por la borda los logros conseguidos por nuestro pueblo el 28 de Febrero de hace 26 años, cuando se alcanzó, al menos en teoría (los gobiernos soportados desde entonces en Andalucía no lo consiguieron), que tuviésemos una autonomía equiparable a las comunidades del norte. |
Yo, diré NO convencido de saber lo que hago y de por qué lo hago, siendo consciente de que me desmarco por completo de los mensajes impuestos por los partidos centralistas, mensajes que acapararan todos los medios de difusión con su constante discurso sobre las bondades del nuevo estatuto. Y todos sabemos que no hay más verdad que la difundida hasta la saciedad por las televisiones y los periódicos, a pesar de que ésta sea una gran mentira.
Yo, diré NO a sabiendas de la pregunta que se hacen ¿y por qué compararnos con Cataluña?, pregunta que tiene una muy fácil respuesta. Hace 26 años el pueblo andaluz manifestó mayoritariamente en las urnas que quería ser como el que más, y el que más ahora es Cataluña. Y el nuevo estatuto andaluz se parece al catalán como una lagartija a un cocodrilo, los dos son reptiles pero uno es infinitamente superior al otro, y eso es lo que ocurre si comparamos los dos estatutos. Si realizásemos tal comparación comprobaríamos la infinita diferencia, a favor del catalán, en temas tales como la financiación, la educación, el régimen de solidaridad, el blindaje de competencias, etc. Pero como muestra me referiré a dos en concreto.
En referencia a la tan reiterada deuda histórica, en el estatuto catalán no existe pero se crea una deuda moderna valorada en 3.800 millones de euros y a pagar en 7 años. En el nuevo estatuto andaluz aparece de nuevo la deuda histórica pero no se cuantifica ni se establece calendario de pago.
Pero el verdaderamente discriminatorio es el art. 208.5 del estatuto catalán que dice “El Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per capita entre las comunidades autónomas antes de la nivelación”. Esto supone de facto que nunca podremos igualar o superar a Cataluña, relegándonos a seguir en el lugar donde nos encontramos.
En definitiva, yo, diré NO aunque pueda parecer una postura de rebeldía, pero es que considero necesario rebelarme contra este reparto de papeles que los partidos PSOE, PP, e IU han realizado para los diferentes pueblos que forman España. Me niego en rotundo a avalar con mi voto la discriminación que supone para Andalucía el nuevo estatuto andaluz, porque la relega a ser mera comparsa. Yo NO. Y como yo muchos aunque sabemos que ganará el sí. E intentaremos no estar solos. Porque sabemos que la conciencia, la verdad y la justicia caminan de la mano, y éstas juegan a nuestro favor, aunque juguemos en segunda. Y como dijo Blas Infante “LA REBELDÍA ANTE LO INJUSTO ES UNA DE LAS MÁS ALTAS VIRTUDES” |