Me encanta este poema y estas palabras del Dalai Lama que encontré en un libro hace poco. Os las envío como regalo, para Ramón y para todos aquellos que los reyes no se hayan acordado de vosotros, os deseo mucha felicidad. Lo esencial es invisible a los ojos y ya lo llevamos dentro, un poco más, o un poco menos escondido. |
Descansa conmigo en la hierba… suelta el freno de tu garganta, ni palabras, ni música ni poesía quiero… ni historia ni discurso, ni siquiera los mejores, sólo me gusta el murmullo, el susurro de tu voz templada.
Me viene a la memoria cómo estábamos recostados en junio, una mañana tan clara de verano; apoyaste la cabeza entre mis caderas y te volviste hacia mí y me entreabriste la camisa en el pecho, y heriste con la lengua mi corazón desnudo,
Presto surgieron y me inundaron la paz y el gozo y la sabiduría que van más allá de todo arte y razonamiento terrenos; y sé que la mano de Dios guía mi mano, y sé que el espíritu de Dios es el guía de mi espíritu, y que todos los hombres que han existido también son mis hermanos… y todas las mujeres mis hermanas y amantes, y que un soporte básico de la creación es el amor; y que son innumerables las hojas lozanas o marchitas en los campos, y las hormigas pardas en sus pequeñas madrigueras bajo tierra, y las marcas mohosas de las cercas, y los montones de piedras, y el saúco y el verlasco y la hierba carmín. Walt Whitman.
“La primera noble verdad declara con seguridad que el dolor es inherente a la vida, porque todo es cambio. La segunda noble verdad explica que el sufrimiento es lo que ocurre cuando peleamos con cualquier cosa que suceda en nuestra experiencia de vida, en vez de aceptarlo con una sabia y compasiva respuesta. Desde este punto de vista hay una gran diferencia entre el dolor y el sufrimiento. El dolor es inevitable, la vida viene con dolor. El sufrimiento no es inevitable”. “Si el sufrimiento es lo que ocurre cuando peleamos con nuestra experiencia, por nuestra falta de entendimiento para aceptarla, entonces el sufrimiento es opcional” “yo comprendí mal esto cuando comencé mi practica y creí que si meditaba con disciplina iba a terminar con mi dolor. Esto es un gran error. Estuve muy desilusionado cuando descubrí mi error, que había sido tan ingenuo. Es obvio que no vamos a terminar con el dolor en nuestra vida”. “Todo lo que nos importa nos causa dolor. Aquellos que elegimos la vida de relación elegimos que el dolor vale la pena”. Dalai Lama.
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