
Pueden arrestar barcos, pueden imponer multas, pueden llevar a juicio a nuestros activistas, pero nunca conseguirán silenciar la voz de quienes ponen su esfuerzo e ilusión en luchar día a día por un medio ambiente sano.
Tenemos que decirlo alto y claro: defender el medio ambiente es nuestro derecho y deber. Y la protesta pacífica es nuestra herramienta para hacerlo. Por eso hoy la ultilizamos nuevamente, como lo hicimos la semana pasada frente al buque perforador de Repsol, desplegando una pancarta de 126 metros cuadrados en Madrid con ese lema.
Lo hacemos tras la fuerte represión del Gobierno a la acción pacífica contra las prospecciones de Repsol el pasado sábado 15 de noviembre. La Armada abordó violentamente las lanchas de la organización y resultaron heridos tres activistas, tras lo cual el Ministerio de Fomento ordenó la detención del barco Arctic Sunrise. Todo ello una semana antes de que comience el juicio más duro al que nos enfrentamos en nuestros 30 años de activismo pacífico en España: 16 activistas y un fotoperiodista independiente serán juzgados en Valencia a partir del 4 de diciembre por una acción pacífica en la que se pintó "PELIGRO NUCLEAR" sobre una torre de refrigeración de la central de Cofrentes (Valencia), propiedad de Iberdrola, en febrero de 2011.