
A Mestanza ha llegado la modernidad que yo no quiero y aunque la modernidad es imparable yo tengo el derecho al pataleo.
La modernidad ha llegado de la mano de un grupo de personas que les gustó Mestanza para vivir y aquí se vinieron; pero parecen gente con gustos perecederos pues ahora quieren cambiar Mestanza.
Lo primero que hicieron es hacer una asociación de vecinos, para mejorar la vida en la barriada; pero claro ellos tienen unos intereses muy diferentes a los que tenemos aquí; esto era un cortijo de agricultores y a ellos les estorba: