
Uno de los momentos estelares de la campaña con la que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa fue aquélla que prometía acabar con el problema del paro en el mismo momento en el que tomase las riendas de la situación y muchos ciudadanos parados depositaron su voto en la urna pensando que su situación mejoraría de forma instantánea gracias a estas promesas logró ganar las elecciones generales con mayoría absoluta.
Los españoles somos así de ingenuos a veces cuando se refiere a la política. Y encima solemos tener mala memoria para recordar según qué cosas.
Han pasado los años y hemos escuchado a Rajoy hacer balance, agradecer a los españoles el esfuerzo y prometer que habrá menos desempleados al final de la legislatura que cuando se inició. Todo eso está muy bien, y es verdad que algunos indicadores económicos están mejorando pero esa mejoría no llega a los ciudadanos, a ese grupo de personas que tienen una situación de extremada urgencia, en el que seguramente muchos de nosotros nos podemos incluir perfectamente. A todos ellos, no les vale con que haya 100.000 desempleados menos en 2014 que en 2013, salvo que fuesen uno de los beneficiados.