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Ya pasó el uno de mayo. | | Carlos Carmona Sanchez. 26.10.14 | |  No está mal recordar ese día: -por esa fecha, en los finales del XIX, un grupo de obreros anarquistas, fueron ejecutados, en Chicago. Reivindicaban las ocho horas laborales. Así que a ningún trabajador se le ocurra pensar: -”que si le respetan el horario, lo hacen de forma gratuita”. La segunda Internacional hizo de ese día la fiesta del trabajo. En nuestro país, vendría después, en los años veinte, con la huelga de la eléctrica “la Canadiense” Los anarcosindicalista Salvador Seguí y Angel Pestaña la lideraron. Fue un éxito, pero ambos sufrieron atentados a manos de los pistoleros de la patronal. Salvador Seguí muere y, Pestaña recibe cinco balas, que le permiten vivir, aunque le dejan muy deteriorado. Seguí, trabajaba en el azúcar y Pestaña era relojero. En las noticias hablan de los anarquistas como si del “demonio” se tratara. | | La información debería utilizar con propiedad la palabra anarquía, no siempre es sinónimo de terrorismo o de caos. En ocasiones las conjuras palaciegas utilizaron sus códigos para echarle la culpa de asesinatos que cometían otros, creo que “La verdad del caso Savolta” reflejado por el escritor Eduardo Mendoza, nos adentra en los sindicatos amarillos y la utilización de esto para acabar con voces de periodistas y activistas libertarios. Hay que pensar que los trabajadores dejaron de sentirse clase hace muchos años, prefieren progresar y convertirse en potenciados, en mandarines a sueldo. No importa si en ese camino quedan atrás toda su capacidad de supervivencia, toda capacidad de ser digno. Ahora proliferan los sindicatos corporativistas. Los viejos sindicatos de clase agonizan, repartiéndose el pastel entre liberados y liberadas que no saben de su puesto de trabajo por la cantidad de años que permanecen alejado de los mismos. El exceso de roce con el poder les ha convertido en parte del mismo. Y los trabajadores y trabajadoras comienzan una desconfianza galopante, que termina en aumentar el número de afiliados en las filas corporativistas. ¿ Pero qué ocurrirá cuándo es necesario dar una respuesta eficaz a la generalidad de la sociedad? Es posible que tengamos que recurrir a las viejas formulas anarquistas de sindicalismo de asambleas y para nada pactista, con líder según el problema y no a perpetuidad. |
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