Hoy una persona me ha regalado una tarjeta navideña que está muy lejos de ser la típica tarjeta navideña, se trata de un trozo de cartulina sin más adornos que un texto de Juan XXIII y que sin ánimos de ofender a nadie me gustaría que todos leyeran y meditaran en su mensaje:
Sólo por hoy...
Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo
Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en éste.
Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos.
Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
Sólo por hoy no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Feliz Navidad a todos.... |