
El Gobierno ha sucumbido completamente al lobby de las petroleras. Sigue una hoja de ruta que empezó con la aniquilación del sector de las energías renovables y que ahora pretende continuar “decorando” nuestros mares con torres de perforación para extraer gas y petróleo. Y todo ello a cuatro días del Consejo europeo donde se decidirán los objetivos para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de renovables y la eficiencia energética.
Con este panorama, nuestro barco Arctic Sunrise ha llegado a Málaga para denunciar otro proyecto de prospecciones petrolíferas en el mar. De nuevo, como en Canarias, Tarragona o la costa vasca, la empresa agraciada por el Gobierno ha sido la multinacional Repsol. Tiene permiso para perforar a tan solo 10 km de la Costa del Sol, a plena vista desde la costa. Pero no queda ahí el despropósito. La zona autorizada para las prospecciones se sitúa en el sector con mayor peligrosidad sísmica del país, junto a la enorme falla que une la península ibérica con el continente africano. Plantear en este lugar unas operaciones de extracción de petróleo supone una tremenda irresponsabilidad.