Siempre he dicho que me perece denigrante que para hacer crítica, justa o no, de una persona, quien quiera que ésta sea e independientemente del cargo que ocupe, se utilice el insulto y la descalificación que es lo que hace, en su mediocridad, quien se queda sin recursos para defender noblemente su postura. Pero que se recurra como argumento acusatorio a mencionar a los hijos me parece vergonzosamente ruin y no demuestra sino que, más que un desacuerdo que puede ser justificado o justificable, lo que se tiene por la persona criticada es la impotente necesidad de hacerle daño que genera el odio contenido, vaya Ud. a saber por qué.
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Yo también creo, Luis Bravo, en tu total ignorancia del tema que ha suscitado tan infantiles acusaciones; a quienes te la hacen, que tan bien pretenden conocerte, no se les debe escapar que tu cargo en el Ayuntamiento es el menos indicado para que tú te atrevieras a incluir a tus dos hijos en una lista para acceder a una vivienda de vpo, lista que forzosamente tenía que pasar por la lupa de adictos y oponentes. Por eso creo que más estén por descalificarte y levantar sospechas sobre ti que por aclarar una situación que hasta la persona más obtusa debe comprender que esto sería una burda artimaña indigna de ti y de tu forma de proceder. Con esa forma de actuar, y de paso, todos sabemos sobre quien, también se intenta la calumnia. Odios atávicos, diría yo.
No estoy en contra, ni mucho menos, de que se te critique; quien lo haga tendrá o no sus razones como tú tendrá las tuyas para defenderte o no. Pero en este caso concreto no es digno que personas que se alzan en paladines de la verdad y abogan por la equidad y la justicia vayan por caminos tan tortuosos para defender sus peregrinas ideas. Si de verdad creen a tus hijos tan capaces y tan preparados, y siendo éstos mayores de edad, a ellos y al organismo competente tendrían que haber dirigido sus denuncias y no a un padre que como he dicho anteriormente, no creo que tenga nada que ver en este asunto. Pero claro, para algunas personas, la sola suposición ya es suficiente para la difamación maliciosa y gratuita. Por otra parte es una suerte de tener hijos jóvenes, guapos, inteligentes y educados. Peor para el que no los tenga.
Me agrada sobremanera que dos de las pocas personas con las ideas claras y sin juicios preconcebidos de las que navegamos por este medio informativo hayan salido, no en tu defensa, sino en defensa de la verdad, que en este caso tiene por nombre Luis Bravo. Y digo que no en tu defensa porque cuando lo han creído necesario, estas mismas personas te han vapuleado de lo lindo. Cuestión de vergüenza democrática. Porque de vez en cuando no está mal, siempre que se crea justo, levantar la voz de la razón aunque sea en beneficio del enemigo. Hay otros muchos que te apoyan con sus escrito y otros que lo hacen sin necesidad de hacerlo públicamente. No estás solo, Luis.
El ambiente que venimos respirando más que calentarse se está enrareciendo, y ya no es suficiente discrepar con el oponente político o incluso con aquellos que simplemente nos caen mal, sino que mencionamos a la familia para, repito, descalificar a la persona antes que por la gravedad del motivo en sí mismo; y hasta es posible que otras personas hayan cometido la misma duplicidad en sus solicitudes (casi siempre ocurre en estos casos), y que éstas les hayan sido anuladas de acuerdo con la ley sin provocar tanta y tan malintencionada polvareda.
En fin, Luis Bravo, tú tranquilo; pero no dejes de hacer caso de quien, estimándote creyente, te aconseja “rezar a tu Dios todos los días para que a tus hijos no les sobrevenga ninguna enfermedad incurable”. ¡Por favor, qué ideas son esas! ¡A qué vienen esas improcedentes palabras! ¿Estaremos tratando con una vieja e ignorante echadora de cartas en vez de con una dama culta y educada? Vivir para ver. |