Prensa y simpatizantes han podido acudir a casi todos los actos excepto a actos de las ejecutivas o comités y a los que por razones de espacio o seguridad no es posible, y es lógico que cuenten lo que han visto, sobre todo si lo que han podido observar y además cuentan, es la actitud escrupulosamente democrática de la asamblea, y que se conozca en este pueblo la verdad de lo ocurrido sin que la cuente sesgadamente la parte perdedora en las elecciones allí celebradas. Eso, además contribuirá a “educar en democracia” a los militantes de partido y que éstos no se comporten como colegiales. Ya sabemos que eso en otros partidos no sale a la luz y por eso los que creemos en la libertad no solemos militar en ellos, yo no creo que perjudique al partido, al contrario. Es posible que los militantes no deban afear los comportamientos poco democráticos de aquellos compañeros que los tienen, pero el Sr. Sanz de Ayala no es militante por lo que mientras no mienta o no insulte podrá y deberá contar lo que ocurrió en un partido que, aunque tiene muchas dificultades, lucha por ser la alternativa que con su democracia y transparencia convenza a los ciudadanos de este municipio, de que otra política es posible.
Acabar con los bulos, las mentiras las amenazas, instar a participar en la política de su pueblo, a escuchar siempre a los ciudadanos aunque a veces uno no escuche lo que quiere y además tenga que hacer caso. Los ciudadanos queremos partidos transparentes, con políticos adultos honestos e íntegros, que únicamente estén interesados al ejercer el poder, en el bienestar de los ciudadanos, y no sean permeables a intereses ajenos a los de la mayoría o no tengan la madurez suficiente para comportarse. Se lo dice alguien convencida de que la libertad es el máximo bien que tenemos los humanos, no la coartemos cuando está bien usada. Pero tengo que añadir que creo que los ciudadanos estamos igual de interesados en conocer lo que ocurre en otros partidos, (aunque tengamos imaginación suficiente) cuando el candidato es elegido por aclamación. Isolde Schaefer |