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Cuento: ¡Qué susto! | | Lydia Tapiero Eljarrat. 12.10.14 | |  Pedro era un niño muy listo y muy obediente, aunque a veces algo despistado. —No te acerques demasiado a las flores, ahora en primavera hay muchas abejas. —Sí mamá —respondió Pedro que creyó haber escuchado algo de primeras flores. Mientras Pedro quitaba el papel del helado, sus piernas se movían al ritmo de una marcha militar. Era su primer helado rojo-colorante, como su madre lo había llamado, porque decía que dejaba la lengua roja como un pimiento. Tiró el papel y se apresuró al espejo haciendo burla, 'cuando vuelva a verme', pensó , 'mi lengua hará tanta gracia como la nariz de un payaso'. Se rió imaginando la cara de su amigo Jorge al verlo, 'seguro que se haría el visco y pondría las orejas de soplillo'. Una gota pringosa se resbaló por su mano, fue corriendo hasta el jardín para comprobar que su helado era más rojo que las rosas y solo entonces le dio el primer lengüetazo. Justo en ese momento escuchó un zumbido, después de chuparse las gotas que habían llegado hasta el codo, miró hacia el frente. | —¡Ostras! —exclamó Pedro, cuando vio que se acercaba una abeja. Sabía por su amigo Jorge, que las abejas tenían un pincho que se llamaba aguijón y que si lo clavaban dolía mucho. Intentó asustarla moviendo los brazos y las piernas, mientras el helado se derretía pintando lunares rojos en el suelo. La abeja seguía volando muy cerca y su zumbido era cada vez más fuerte. El helado salió disparado por los aires hasta aterrizar en el suelo, pero ni Pedro, ni la abeja se dieron cuenta, estaban demasiado ocupados intentando asustar el uno al otro. En ese momento un pequeño remolino de viento se formó sobre los rosales y levantó el polen que revoloteó en el aire hasta llegar a ellos, haciéndolos estornudar al mismo tiempo. Entonces Pedro dejó de moverse y la abeja sintiéndose fuera de peligro dejó de zumbar y recordó que había venido a por polen, así que siguió su camino hacia los rosales. Justo en ese momento la madre de Pedro salió al jardín para ver que pasaba. —¿Y esto? —le peguntó señalando las manchas rojas de helado en el suelo. Pedro puso su mejor cara de bueno. —Me ha asustado la abeja —se sinceró. —Anda ven —le invitó su madre a sentarse en su regazo— las abejas son unas excelentes trabajadoras, lo único que quieren es hacer miel con el polen, pero tienen un pequeño problema —Pedro la miró con curiosidad— son muy miedosas. Si se acercan a nosotros, para que no piensen que queremos hacerlas daño tenemos que quedarnos muy quietos y esperar a que pasen. Además, les encanta los olores y los colores fuertes, porque los confunden con flores. En ese momento sonó el timbre, Pedro corrió a abrir la puerta. Ahí estaba Jorge poniendo cara de gorila, con los mofletes llenos de aire. Pedro le imitó y moviéndose como gigantes peludos se fueron al jardín. —Yo soy el payaso de los gorilas —sentenció Pedro con voz ronca, sacando la lengua. Jorge, al ver la lengua roja se hizo el visco y puso las orejas de soplillo y antes de estallar en risas, un zumbido se escuchó sobre sus cabezas. Pedro escondió enseguida la lengua y por unos segundos las brazos de los niños se convirtieron en astas de molinos de vientos. El zumbido se quedó atrapado entre ellos. Pedro se acordó de pronto 'hay que quedarse quieto', hizo un gran esfuerzo para superar su miedo y paró de golpe. La abeja le ignoró acercándose cada vez más a Jorge. Pedro le decía flojito 'quédate quieto', pero Jorge solo tenía oídos para los zumbidos de la abeja. 'Quédate quieto', insistió Pedro casi gritando. Jorge estaba demasiado asustado para hacerle caso y de pronto sintió un pinchazo y un fuerte escozor en el brazo. '¡Hay!', exclamó llorando. Jorge tardó una semana en volver a casa de Pedro. —Vamos al jardín —le invitó Pedro —Ya te he dicho que quiero jugar dentro. —Eres un miedica, te dan miedo las abejas, miedica —Pedro estaba furioso, hacía una semana que su amigo no venía a su casa y ahora ni siquiera le resultaba divertido. Jorge puso su cara de labios apretados, ojos arrugados y se fue. Pedro sabía que se había portado mal, pero le resultaba muy difícil pedir perdón, aunque echaba de menos tener un verdadero amigo. Además, ya no le importaba que Jorge tuviera miedo de las abeja y que no quisiera salir al jardín, en invierno siempre jugaban dentro de la casa y era muy divertido. Después de dos semanas Pedro se acercó a Jorge en el recreo, entonces una abeja gorda y con más rayas de las que podía contar se acercó zumbando hacia ellos, parecía muy enfadada. Pedro esta vez no pudo controlar el miedo, por más que intentaba quedarse quieto, no podía. Su cabeza le decía 'hay que quedarse quieto', pero miraba el aguijón y las interminables rayas amarillas y escuchaba el zumbido que era más fuerte que el de un avión. Jorge estaba frente a él, más blanco que un papel y moviéndose al ritmo de un chimpancé loco. De pronto Jorge miró a Pedro a los ojos, supo que le necesitaba, y haciendo el esfuerzo más grande de su vida paró de moverse. Sus hombros subieron hasta cubrir el cuello, sus dientes se apretaron con fuerza y sus labios abiertos se estiraron hasta llegar casi a las orejas y un Psiiiiiiii, salió tan fuerte de su boca que Pedro se distrajo del miedo por un segundo, consiguiendo así las fuerzas que necesitaba para quedarse quieto. El aspecto de Jorge le resultó tan gracioso que imitó su cara de mono estreñido. La cara de mono estreñido se hizo famosa en todo el colegio y esta pasó a ser la mejor defensa contra las abejas. Incuso llegaron a practicarla en clase de gimnasia. Pedro comprobó que Jorge seguía siendo su verdadero amigo, que no siempre tenían que estar de acuerdo y que los miedos se superan mejor juntos.
Ya hora un rincón de:¿sabías que las abejas...? Las abejas llaman al orden y protegen la ciudad. Aunque parezca difícil de creer si entrenas a las abejas pueden detectar explosivos ¿Te imaginas la abeja 'Super Héroe'? Las abejas también distinguen la cara de las personas, no vale ponerle una pelota para que crean que es una persona.
La abejas no necesitan el aire acondicionado, ni la calefacción....
Si quieres descubrir más cosas acerca de la abejas, visita: http://elpensadordepalabras.com/2014/10/11/sabias-que-la-abejas/
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