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La enfermera maldita | | Juan José Mestanza García. 10.10.14 | | Mientras morían africanos todo era normal, la toda poderosa Europa tiene un sistema de salud tan avanzado que parecía imposible que nadie pudiera contagiarse de un virus tan negro. España, que gozaba, tal vez, del mejor sistema sanitaria de todo el continente (antes de la crisis), donde ciudadanos de todos los países europeos venían a España buscando tratamientos para sus dolencias, sacó pecho, y al igual que hizo EEUU, repatrió por humanidad a sus misioneros con gran parafernalia de aviones medicanizados, caravanas de ambulancias y retransmisión televisiva en directo; todo ello para demostrar al mundo nuestra exquisita preparación ante cualquier adversidad. Ahora, después de la metedura de pata que todo el mundo ya conoce, de que el protocolo hace agua por todas partes, de que las mangas de los trajes anti virus eran cortas, de que los sanitarios se quitaban un traje tan complejo solos sin ayuda de nadie, de que el cursillo avanzado para tratar a los enfermos duró veinte minutos, de que la fiebre para pensar que se tiene el virus tenía que ser superior a 38´6 0. Ahora que todo ha fallado ya sabemos quién es el culpable de todo el desaguisado: ¡¡LA ENFERMERA!! | Cuando estalló la crisis económica en 2006, la culpa no fue de los banqueros, esos que en plena crisis se dedicaban a seguir derrochando nuestros escasos ahorros a manos llenas con tarjetas más opacas que el virus, la culpa no fue de los políticos corruptos (que esa es otra plaga), la culpa no fue de los gobiernos que negaban la crisis, la culpa no fue de los sindicalistas que engañaban a los propios trabajadores con falsos ERES, no, la culpa fue de todo el pueblo humilde que se olvidó de que eran meros obreros o simples funcionarios que ¡¡ VIVÍAN POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES!! Estas artimañas tan arcaicas de escurrir el bulto que tienen los verdaderos culpables ya no cuelan. No cabe duda de que el camino hacía una verdadera democracia, donde el que la haga que la pague, es largo y tortuoso, pero el conseguirlo no depende de nadie, depende de nosotros, y esos que nos han engañado con falsas promesas electorales, que nos han injuriado culpando inocentes, se les echa con el voto, el único arma que debe usar el ser humano y con la que se ganan todas las batallas. |
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