Luis no es tan tonto ni arriesgado en que asuma o admita que dos personas de su unidad familiar soliciten sendas viviendas de VPO cuando está prohibido, tal vez ni se haya enterado, porque de haberlo sabido y asumido, no me lo hubiese creído y además, me hubiese decepcionado. No he hablado con él, pero estoy seguro de que no ha habido alevosía ni interés propio.
El problema es que tiene mala fama pública o política y lo demás viene solo, pero en este caso creo que no es justo. Perdimos la amistad por el famoso asunto de “los anónimos”, lo asumo, pero a mí que me registren, yo di la cara en el momento justo y adecuado, según mi criterio, libertad y convicción, con certezas, ya que aun siendo amigo mío, traía una trayectoria pública de dudosa reputación, y aun siendo presuntamente inocente en el tema de los anónimos, lo tenía todo en su contra, yo, mil dudas.
En cuanto al pregón poético que dio en el Portón -al cual no pude asistir por asuntos personales, y no precisamente por él- por el cual le felicitaron reiteradamente y con sinceridad, le felicito, y aprovecho para explicar a todas esas personas que insistentemente me preguntaban por la extraña amistad que mantenía con mi ex amigo: Siempre les dije que Luis Bravo tenía una segunda vida privada que era muy interesante, muy lejos de la imagen política que transmitía. Les parecía imposible, pues bien, con el pregón en verso, su éxito, os ha demostrado que en privado es muy distinto, completamente distinto, sobretodo cuando en un momento le matizas: “Si estamos de copas, no las alcemos por la política”.
Por eso os ha asombrado a todos. Os lo advertí, había y hay una cara atractiva, y confío en que si alguna vez deja de ser “sicario” de la política, es una persona con la que se puede contar para cualquier cosa y meta. Confiad en mí.
Pero todo no van a ser halagos. Cuando se ha tenido amistad, cuando se ha tenido amor (no va con Luis) y al final terminas siendo un ex amigo o un ex pareja, siempre queda algo en el fondo, algo profundo que ni el tiempo puede borrarlo, pues bien, amigo Luis, tengo constancia de que sabes que llevo un mes y medio en “dique seco”, lo sabes, y qué menos que una llamada para interesarte si el barco tiene solución o irá al desguace, ¿tan mal me porté contigo en el tema de los anónimos? No puedo remediar acordarme de una bonita frase de mi juventud, que tendrá validez eterna mientras no la desprestigiemos: “La amistad, los amigos, son como la sangre, acude a la herida sin llamarla”.
Me río de las viviendas de VPO, de los anónimos, de todo. Hay cosas transcendentes e importantes que nunca pasarán. ¡Ojalá mis problemas fueran de VPO!
Manuel Porcel 17-12-06 |