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Reflexiones | | Union Progreso y Democracia. 11.09.14 | | Javier Bueno.- Hace unos días nos hacíamos eco de la noticia sobre las intenciones de la señora Botella de no presentarse como candidata a las futuras elecciones municipales por la alcaldía de Madrid, toda una sorpresa y un gesto de agradecer por otra parte. Sin embargo y recabando el titulo de este post hago una reflexión personal y me pregunto si esta actuación le pilla de sorpresa a alguien, pues la señora Botella no creo que pueda hacer gala de los grandes logros conseguidos durante su mandato, el cual comienza con su elección impuesta pese a no encabezar unas listas, y con la voluntad de dicha señora de presentarse como una buena gestora. En aquel ya lejano 2003, Ana Botella inició una carrera política porque quería demostrar que ella era más que la mujer de..., aunque el de... fuera un hombre tan hombre como José María Aznar. Nadie entonces puso pegas. Al contrario, todo el mundo le mandó flores. Botella llegó al Ayuntamiento con la intención de demostrar que, además de buena anfitriona, buena esposa y buena madre, podía ser una buena gestora de los asuntos públicos. Un deseo que, para su desdicha, no ha podido cumplir. Su idilio político con el entonces alcalde Gallardón era sincero. Al menos, por parte de ella. Él la correspondió entregándole la vara de alcaldesa cuando salió pitando hacia el Ministerio de Justicia. | Como continua la historia de esta desafortunada mujer es bien sabida ya por todos, casos como el Madrid Arena donde cinco chicas perdían la vida, el famoso y desternillante espectáculo del relaxing cup entre otros han hecho que el legado que nos deja esta edil no sea para recordar con demasiada benevolencia.
Pero volviendo nuevamente al encabezado del post, ahora pongo sobre la mesa la nueva ley que pretende implantar el gobierno de Rajoy sobre la reforma de la Ley electoral, La reforma de Rajoy sería, en este caso, no sólo inútil, sino casi irresponsable. El gobierno no sólo estaría apelando a un populismo mayoritarista como solución mágica (y completamente inútil) para males reales, sino que además lo hace para regalarse a sí mismo un buen puñado de alcaldías.
El procedimiento seguido por el PP para manipular el juego a su favor sería completamente legal, pero en esta clase de reformas la legalidad no es lo único que importa. Uno de los principios básicos de cualquier régimen democrático es que todo el mundo pueda participar bajo las mismas reglas y con la misma probabilidad de victoria. Cuando un partido intenta utilizar una mayoría puntual, una victoria electoral conseguida en un determinado momento para auto-otorgarse una ventaja legislativa a largo plazo lo que está haciendo es utilizar la voluntad de los votantes de ayer para restringir la capacidad de decisión de votantes futuros. Está rompiendo las reglas del juego.
Sea cual sea el contenido de la reforma, el PP no debería ni siquiera plantearse aprobarla en solitario, y desde luego, no debería entrar en vigor hasta pasadas estas elecciones municipales. Ahora mismo no podemos decir que sea un pucherazo, pero está peligrosamente cerca.
Aquí hay algo que huele a podrido, algo no cuadra o bien la casta está empezando a tener miedo de poder perder el trono.
Javier Bueno (UPyD Alhaurín de la Torre)
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