Hola, soy Jorge y voy a contar una historia que es muy real, la he titulado así porque es la verdad de un buen hermano que hoy ya no está a mi lado, sino que ya por fin vuela libre. “Quisiera agradecer a todas esas personas que me han prestado el apoyo necesario en estos momentos difíciles, GRACIAS, a todos y cada uno de los que habéis venido, sin distinguir ni entrar en las relaciones personales propias que tenemos, de corazón os doy las gracias. Ahora voy a plasmar un poco de la realidad de la que me he dado cuenta por desgracia, sarcásticamente quiero dar las gracias a todos y cada una de las personas que el pasado jueves hicisteis que mi hermano ya no esté aquí, junto a mí, gracias porque me habéis demostrado de que material estáis hechos, qué es lo que corre por vuestras venas, y gracias a dios yo no soy así, y mi hermano mucho menos.
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Gracias por haberme hecho sentir durante las tres horas que estuve esperando como si estuviera en una charcutería, con la famosa frase de “quien da la vez”, gracias, creo que a mi coche le dedican más tiempo del que me dedicásteis, sé que al final con tan sólo los tres minutos supisteis cuál era mi problema y ése no era otro que el de ser la persona que os quitaba tiempo para vuestro ocio, para vuestros paseos, en fin para todo aquello por lo que un día estudiásteis, por aquellas ilusiones que un día tuvisteis, de verdad lo siento, si lo llego a saber no os lo hubiera robado. Tampoco entiendo por qué gozando de los medios necesarios no se hace uso de ellos, en fin supongo que se gastará luz, y eso hay que pagarlo. La verdad es que ahora estoy mejor, he dejado atrás a todas esas personas que no me han sabido valorar, ahora estoy en el cielo donde ya sólo respiro calma y ansias de libertad por fin conseguidas, he dejado atrás a todas esas personas que quiero y he volado libre, junto a la persona que más quise y querré, mi madre”
Ahora sólo me queda decir que estas personas que fueron tan amables en el trato con mi hermano tendrán que levantarse todos los días, sin la fuerza con la que mi hermano me dio para superar estos momentos, os tendréis que levantar y llevar sobre vuestra conciencia la realidad de los tres minutos, del hola y adiós, tendréis que vivir a sabiendas de que un día todos estaremos arriba y allí os volverá a ver para daros las gracias, y deciros que su corazón no aguantó pero que de todas maneras el os perdona, pero yo NO, yo os odio, él se tenía que ir y yo no culpabilizo a nadie de su marcha, yo intento que penséis si el trato que sufrió fue justo, si consideráis por un minuto que hicisteis todo lo que estuvo en vuestras manos, o sólo pusisteis un parche a una rueda pinchada, yo sé la respuesta, ahora que cada cual se mire dentro de sí y saque sus conclusiones.
Para terminar quiero compartir con vosotros, aquello que me dísteis y me estáis dando fuerzas, una de las enseñanzas que él me dio “SI LA VIDA TE PUTEA, PUTEALA”, y perdón por el lenguaje pero era el que él usaba, atrapad el momento (Carpe Diem), atesorad cada momento que viváis con los vuestros, con todas esas personas que os hacen sentir especial, dedicadle tiempo en nuestras ajetreadas vidas a un “te quiero”, sincero, de esos que se dicen mirando a los ojos y sintiéndolo. Recordad que él ya está libre, volando y velando por cada uno de los que le quisisteis, y yo, aquí en la tristeza en la que me veo sumergido me quedaré siempre con esta frase: “He perdido un hermano, pero he ganado un ángel”.
Gracias Chiky por haberme enseñado en 24 años todo lo que algunas personas no aprenderán en una vida, gracias por haberme enseñado a ser feliz, libre y sobre todo gracias por ser como eres, grande como tú solo. Gracias Rubén, estarás siempre en mi corazón y en el de todo los que te han querido, y también en el corazón y la cabeza de aquellos que te trataron desde la indiferencia y la ignorancia. |