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A mi madre
| | José Manuel Jiménez Molinillo. 11.08.14 | | Hace mucho tiempo que quería escribirle a una persona maravillosa, ejemplar, de la que como hijo me siento enormemente orgulloso, y se lo quiero decir en forma de oración porque sé que para ella la vida con fe es muy importante. Dios Te salve a ti mamá, que Dios te salude a ti y a todos nosotros, que Dios te bendiga por tu humildad, que te siga conservando como eres, bella por fuera y más bella por dentro. El señor está contigo, hay en ti una enorme fe que te ha hecho luchar en los momentos más duros, donde la vida te ha dado duros reveses, donde has demostrado tu valentía, tu sencillez, tu naturalidad. Dura fue la enfermedad de papá donde estuviste día y noche a su cuidado, a su lado, siempre con cariño, con ternura, con mucho amor, dando aliento a todos los que estaban a tu lado, como un Ángel que cubre todo a su alrededor con sus alas. | Bendita tú eres, porque no tengo dudas de que el Señor te ha bendecido para que mantengas a la familia unida, mirando siempre con esos bellos ojos negros por tus hijos y por tus nietos que te adoran. Hace unas semanas me decía mi hijo, papi te tengo que decir una cosa, pero no te enfades, (me pregunté, que trastada habría hecho), y me dice, sabes, quiero a la abuelita Isabela un poquito más que a ti. Te has enfadado me preguntó, y le dije no hijo. En esos momentos me sentí muy feliz, feliz porque mi hijo de tan sólo diez años me lo decía de corazón, con toda sinceridad. Observé su cara de felicidad, la gratitud y pasión que siente por su abuela, y no tuve dudas de que mi hijo tenía a su lado a ese gran Ángel de alas tiernas. Ruega por todos nosotros, porque tu oración llega a esa persona hecha a nuestra imagen y semejanza en la que tanta fe tienes, ojalá yo pudiera tener ese aplomo, ese tesón y sobre todo esa fe. Tengo que decirte que tuve una extraordinaria y feliz niñez y lucho porque mis hijos también la tengan; siempre que ojeo el álbum de fotos, no veo ninguna en la que no sonría, siempre estaba soñando, quizás eran tiempos para soñar. Recuerdo a mis padres siempre con un sentimiento de alegría, pero sobre todo siento una enorme admiración por ellos, mi padre un hombre extraordinario y mi madre una mujer excepcional. A ti mamá, no te hacen falta títulos, no sólo eres mi héroe, sino también mi maestra, la que has sabido ganar la batalla a la vida día a día, quien me cuidó cuando estaba enfermo, quien calma y templa mis enfados, quien me da sabios consejos, quien ha llorado en silencio mostrando siempre una sonrisa y se ha alegrado de mis éxitos. A Dios le doy gracias por tenerte hoy en día. José Manuel Jiménez Molinillo |
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