
“Tomate” es una de las primeras palabras que aprendemos a leer. El tomate, uno de los iconos de la alabada dieta mediterránea, tiene tanto mérito que casi nos transmite salud sólo con mirarlo. Esta verdura que vino de América y se quedó en España, merecería por nuestra parte informes, loas y poesías de agradecimiento y celebración. Pero la principal celebración que le ofreceremos tendrá lugar de nuevo dentro de unas semanas: el año pasado en Buñol vecinos y visitantes se lanzaron entre sí 125 toneladas de esta valiosa hortaliza. Esto en un país donde, por poner un ejemplo, se han multiplicado los comedores sociales, sin desmerecer, por otro lado, el bochorno y sonrojo que provoca el espectáculo visual de desprecio hacia la comida y la imagen personal.
En Vilagarcía durante la Fiesta del Agua miles de personas se arrojan agua unos a otros con cubos, mangueras y botellas. Recordemos que según el Informe sobre Desarrollo Humano 2006 de la FAO, cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua.