¿Qué coartada tienen ahora preparada nuestros administradores? ¿Es que piensan que somos tontos o nos lo quieren hacer creer? ¡Las malditas canteras, que fuente de recursos inagotables! En un reportaje emitido recientemente en “Informe semanal” que trataba el tema de la camorra en Nápoles se analizaba como la mafia lo había impregnado ya todo y que era extremadamente difícil delimitar lo legal de lo ilegal. En los institutos de enseñanza se impartía una asignatura denominada “Educación para la legalidad”. Esperemos que aquí nuestros jóvenes no aprendan de las pautas de conducta de nuestros administradores porque entonces la labor de los educadores caerá en saco roto.
El tema de los áridos acumulados recuerda un tanto el caso de las bombas de destrucción masiva. Todos sabían que no existían porque los informes lo ratificaban pero la excusa era perfecta y había que aprovecharla. Los medios de comunicación hicieron su buen trabajo y llegaron a convertir una gran mentira casi en una verdad a fuerza de repetirla y ponerla en boca de los grandes “sabios de las Azores”.
Aquí tenemos unas bombas que son los enormes intereses de unos pocos en expoliarnos lo que es de todos y a esto yo también lo llamaría terrorismo igual que lo ocurrido en Iraq. En el mundo en el que nos ha tocado vivir, tenemos “grandes sabios” que se han quitado ya las caretas y no tienen el más mínimo pudor en fotografiarse con los que manejan el cotarro de los recursos energéticos ya sea en forma de petróleo, de áridos, de armas o incluso de otras actividades ilícitas. Lo hicieron en las Azores y también a menor escala en las reuniones maratonianas que desembocaron en el Acuerdo Marco sobre las canteras. Aquí los medios de comunicación también hicieron su excelente trabajo; la campaña del huevo y la tortilla se pagó con los dividendos que se obtuvieron con actividades ilegales pero total, a quien le importa, si hasta el mismísimo Secretario de Medio ambiente de CCOO, José Lagares, en un diario reconocía el delito ambiental cometido pero anteponía por encima de todo, los puestos de trabajo.
¿Puede alguien explicar que haremos cuando ya no exista nada? ¿Seguiremos defendiendo los puestos de trabajo? ¿Quién puede creer que empresas tan poderosas no pudieron reubicar a sus trabajadores? Con su campaña mediática nos lo hicieron creer, sembraron el terror en Alhaurín hace hoy un añito justo pero hoy ya nadie se acuerda. ¡Qué lastima de un pueblo con tan poca memoria!! Hoy a un año y cuando ya nadie repara en los episodios que vivimos en este pueblo ¡Que será cuando transcurra otro! ¿Que semblante se nos va a quedar cuando los que vengan nos echen en cara de que no hicimos nada para parar esta barbarie? El silencio nos hace cómplices. A todos nos afecta de una manera u otra el tinglado de este maldito sistema bautizado ahora como “neoliberal” (las mismas flores pero con distintos nombres) y tarde o temprano la llama que esta latente, surgirá. Siguiendo las inteligentes reflexiones de una lectora de este medio, Adriana Ruiz, creo que otro mundo es posible si estamos dispuestos a cambiarlo y lo hacemos entre todos.
Lina Arlandis, ciudadana y vecina de Alhaurín de la Torre. |