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"Y escupieron al Cielo los OBISPARRAS" | | Juan Carlos Sanz de Ayala. 25.11.06 | | Los Obispos, acostumbrados por los siglos de los siglos a meter las narices donde no les llaman, han afirmado sin inmutarse que "admiten medidas de gracia para etarras arrepentidos". A la misma hora del eructo "obisparra", el empresario Jose María Aldaya declaraba en el juicio contra uno de los putarras que lo tuvo secuestrado durante 341 días en un inmundo zulo: "Me pudría en aquel agujero maldito". Yo, Juan Carlos Sanz de Ayala, metería a toda la Conferencia Episcopal a hacer ejercicios espirituales en un hoyo de tres metros por uno de ancho y 1,70 de alto, y los sacaría un año después, a ver si pensaban lo mismo sobre el perdón de los putarras...
| Es un chollo: pecas, pides perdón, y ya está. Matas, te arrepientes, y "graciosamente" se te aplican medidas reductivas de la pena. Tres avemarías, un padrenuestro, llenar el cepillo, esto es muy importante... ¡y al Cielo!. Lo demás no importa. Lo mismo pasean bajo palio a don Francisco, que a don Fidel, que al mismísimo hijo de Putin, ese que "alivia los sufrimientos de sus enemigos" envenenándoles presuntamente la cena. Nunca me han gustado los obisparras. Y eso que ahora están más comedidos. Pero antes... Qué casualidad que el putarra que ayer enjuiciaban por el secuestro del señor Aldaya se llama Gregorio Vicario Setién. ¡Setién!. ¡Qué miedo!. El obisparra por excelencia, el que fué obispo de San Sebastián en los tiempos en que sus curas se negaban a oficiar responsos por los muertos POR ETA, pero rezaban por las almas de los muertos DE ETA, ya les hubieran disparado ó se hubieran despedazado al explotarles la bomba con la que iban a matar a cuantos inocentes se les pusieran por delante... por los que algunos curas no hubieran querido ni rezar. Setién, que comparó y puso al mismo nivel moral la "ultarderecha de Aznar" con la "ultraizquierda de ETA". Hoy está retirado, descanse en paz, en el municipio Guipuzcoano de Astigarraga cuyo alcalde, el pene-uvista Vicente Arrizabalaga Bengoechea, perdón, Bengoetxea, ha tenido a bien nombrarle "hijo adoptivo", pienso yo que será por no tener ni padre ni madre el pobre... El obisparra, claro. José María Aldaya estuvo secuestrado por ETA durante 341 días en condiciones infrahumanas en un húmedo e insalubre "zulo" de tres metros desde el 8 de mayo de 1995 hasta el 14 de abril de 1996. Casi un año sin poder salir de un diminuto agujero -tres metros de largo, uno de ancho y 1,7 de alto-, sin ventilación y casi sin luz, en el que las filtraciones de agua eran tales que «llenaba palanganas a diario con una bayeta que me daban». Fué liberado por sus captores, después de haber pagado su familia un rescate de unos 150 millones de pesetas. «Tenía callos en las manos por escurrir el agua que había en aquel agujero maldito. Me llené de postillas y granos, me estaba pudriendo», afirmó lloroso describiendo su cautiverio mientras exclamaba: «Tuve suerte de salir vivo de allí». Un buen sitio para pensar. Recoleto, silencioso, tranquilo, reposado... ideal, vamos. Un sitio donde meter a toda la Conferencia Episcopal durante casi un año, en las condiciones de Aldaya, para comparar sus posteriores pensamientos y declaraciones. Yo pago los gastos. También serviría de lugar de reflexión para algunos políticos empeñados en seguir creyendo en las monjitas abertzales que rezan por la paz mientras se rearman robando 350 pistolas en señal de buena intención. Así le dará tiempo a Zapatero para "verificar con extremo cuidado la voluntad de ETA de abandonar las armas". Un tranquilo zulo donde podrían meter al hoy hospitalizado de nuevo, el putarra De Juana Chaos, empeñado en morirse de hambre y al que el Estado de Derecho se lo impide. Sus compañeros podían secuestrarlo y meterlo en el agujero de Aldaya, para realizar su sueño de morir de una puñetera vez, que no hay derecho a lo que le están haciendo, eso de alimentarlo contra su voluntad... Acabo, que me pongo malo, se me revuelven los intestinos y se me hiela el corazón. Cuando yo era niño estudié con curas en mi Navarra natal. Jesuitas a más INRI, con largas sotanas negras llenas de botones que muchas veces parecían enormes braguetas, por las libidinosas apetencias de muchos de quienes las llevaban. Y nos enseñaron a perdonar. Pero nunca se nos habló de conmutar, ni de rebajar las penas. Nunca me quitaron los cinco padresnuestros de penitencia tras la confesión y arrepentimiento. Ahora quieren perdonar a los putarras, y encima quitarles la penitencia, los padresnuestros tabarreros de los que no se salvaba ni Dios. ¡Los tiempos cambian que es una barbaridad! Los obisparras han escupido hacia el Cielo. ¡Perdón para todos!. ¡Esto es Jauja!. ¡Ley de punto Final!. "Totus Tuus Zapaterus Aurelius"... Ojalá sus escupitajos se les revuelvan y les caigan en los ojos, a ver si con el escozor se les cura la ceguera. Yo, por mi parte, les impongo mil padresnuestros, uno por cada muerto de ETA, y tantas avemarías como heridos y damnificados haya. Y también una Salve: por los lustros que llevan meando fuera del tiesto... Qué asco. |
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