Un simple análisis de texto de los que hacíamos en COU prueba esta afirmación de su actitud de “y tú más”: censor, insultador, personaje un poco patético, manipulador... Se le llena la boca de lindezas, pero de explicar el “patón” de su confusión sobre la legislación nacional y autonómica acerca de los BIC, “ná de ná”.
Se refugia en su neurosis por salir en la televisión municipal y vomita una perorata que ya cansa, pero de haber reconocido que gracias a la moción del equipo de gobierno y al trabajo inansable del Área de Patrimonio, ese expediente salió adelante, “ná de ná”.
Da una nueva vuelta de tuerca a su victimismo exacerbado, pero de admitir que se equivoca al no proponer trabajar conjuntamente ese tema ante la Junta de Andalucía, porque tenemos técnicos que conocen mejor los recovecos legales de la complicada legislación en materia de Patrimonio, “ná de ná”.
Prefiere ir y estrellarse por libre, sin siquiera consultar al equipo de gobierno o a sus técnicos en una cuestión en la que llevamos años trabajando y cuya maquinaria legal es exasperantemente lenta. Si llega a preguntar, se lo habríamos explicado. Allá ella y su “espíritu constructivo”. Para todo lo demás, me remito a mi escrito anterior.
Por último, y para explicar a los lectores las bases profundas de su obsesión por salir en los medios de comunicación, creo que todos deberían conocer su singularísima relación con algunos/as periodistas que trabajan en medios públicos o privados, especialmente en cuestiones que afectan a canteras. Bueno, la relación de ella, la del grupo municipal y la del letrado que los asesora. Si el titular que aparece o el desarrollo de la noticia no refleja punto por punto los larguísimos comunicados y declaraciones que exponen, no dudan en criticar abiertamente al redactor o redactora y en exigir rectificaciones a sus superiores.
Y si se trata de Torrevisión, ni les cuento: una vez incluso amenazó con llevar a los tribunales a este concejal “si no se me graba la rueda de prensa de Izquierda Unida” (SIC). O sea: convoco a la televisión pública, bajo amenaza de ir al Juzgado si no se cubre, como si ella tuviera potestad para determinar la agenda de trabajo de un medio. Se pueden imaginar las carcajadas que causó en la Profesión esta afirmación, que puso incluso por escrito. ¿Quién es aquí patética y ridícula?
Julián Sesmero Carrasco Concejal de Cultura y TV Municipal |