Estando de visita en la antigua Guatemala le pedí a mi guía que me llevara a conocer el río Pensativo del que había oido decir, lo suave de su corriente, lo limpio de sus aguas y lo hermoso de su paisaje... El río ya no corre, señor, le respondió el indígena. Ya no es un río pensativo, sino muerto... Corría en verdad por un hermoso paisaje de bosques, pero los bosques se talaron y las aguas de sus sierras comenzaron a precipitarse sobre el río, convitiéndolo en torrente. Luego, sin árboles, las fuentes se secaron, hoy ya no hay río Pensativo... no hay nada... |
Durantes generaciones, los mayas convivieron en paz con su tranquilo río, que les dio agua limpia, regó sus campos y ofreció peces. Era la vida del indio, y el indio lo respetaba dejándolo de herencia a sus hijos, exactamente igual que sus padres se lo dejaron a él. Pero luego, un día, un blanco quiso enriquecerse aprisa, sin pensar en sus hijos, sin pensar en el río, sin pensar en nada más que en sí mismo, y taló los bosques, vendió la madera, rompió el paisaje, asesinó al río.
¿Quién era el "civilizado" y quién el salvaje? ¿cuál de ambas culturas llevaba a la tierra y a sus habitantes hacia un fin sin remedio...?
Texto cogido del libro TIERRA VIRGEN de Vázquez-Figueroa |