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Los estigmas | | Estela Martín. 01.04.14 | |  Hay un vídeo circulando por internet que ha tenido algunos comentarios. Hay quien se sorprende al verlo porque sus protagonistas son niños y niñas mejicanos, a los que se les hace elegir entre dos muñecos: uno “blanco” y otro “ color café con leche”, adjetivos que utilizan los mismos chavales. Me resulta curioso que niños y niñas con características aztecas o mayas se sientan más identificados con el muñeco blanco. ¿Por qué nos sorprende que los niños y niñas tengan tan enraizado el estigma del racismo? | No debería de sorprendernos porque vamos dirigiendo su pensamiento desde que nacen en esa dirección, empezamos asignando colores para diferenciar sexos o entre malos y buenos, añadiendo otras características a esa clasificación como “los niños no lloran y si lo hacen es que están afeminados”, “las niñas tienen que jugar a princesas y no se tiran al suelo a por un balón, ni trepan a los árboles, si lo hacen son marimachos”. Poco a poco vamos creando los estigmas y la discriminación, con ello generando violencia de cualquier tipo: de género, racial o de odio, etc... Mejor dicho VIOLENCIA, no estoy muy de acuerdo con clasificar también la violencia porque da pie a confusiones o como mínimo a noticias tan esperpénticas como decir que no es violencia de género que un hombre golpeé brutalmente a una prostituta por no haber vínculo afectivo.
Se nos ha educado y seguimos educando en esa dicotomía de buenos o malos, blanco o negro, … y llegamos a estigmas de otra índole pero que generan una discriminación que en un principio parece positiva pero que provoca también mucho daño y dolor, se ha hablado en estos días de las personas con síndrome de down.
El esquema creado sobre estas personas: son buenos, no, buenísimos, son tan cariñosos, tan angelicales que carecen de sexo. Nada más incierto e irreal, las personas con down son como los demás: se enfadan cuando se sienten defraudados, gritan cuando creen que hace falta, lloran cuando están tristes, ríen cuando están disfrutando, pueden tener tan “mala hostia” como cualquier hijo de vecino y tienen deseos de todo tipo como cualquier persona; el creer que esto no es así da lugar a la exclusión escolar, a una educación deficiente en el ámbito familiar y social que es lo que mantiene el estigma.
Por esto es tan importante la educación inclusiva para romper con tanto esquema negativo. Estamos dando una educación incoherente entre pensamiento y acción; sólo el educarnos todos juntos dando lugar al conocimiento mutuo y compartido va a crear
Estela Martín Martín Coportavoz de Electores Equo. |
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