Ya dije que el gestor de los anónimos me llamó y reconoció su autoría, la de los anónimos de los que tuve conocimiento, sólo esos. Tan solo le prometí que nunca escribiría su nombre y por mi, quedaba ya el tema zanjado, tampoco es un personaje relevante en el ambiente político y social como para machacarlo. Se lo comuniqué verbalmente a Juan Carlos Sanz diciendole que me había llamado éste, no que no habían sido otros, eso lo decidiría o deduciría él mismo, para que optase por darle ya carperazo aeste asunto, como así ha sido. |
Sra. Isolde, lo de los anónimos informáticos ya ha terminado y creo que hay que dejarlo estar, pero aún le aclararé que este Sr. no reconoció, ni me preocupaba, que él fuera el autor de los anónimos de Roque, creo que eso va por otros derroteros, ni llegó a enumerarmelos, era un tema global, incordiante pero intranscente. Como tampoco creo que Juan Carlos fuese a pedir PERDON al Ayuntamiento. Por sus palabras creí entender que fue a fumar la pipa de la paz, pero perdón, no creo que lo hiciese, al menos no fue la intención que capté en su gesto. Él no acusó a nadie.
Lamento exculpar a Luis Bravo con mi comunicado porque tan solo debí decir quién era el autor, no quién no era, porque la primera afirmación es real, la segunda es una obligación de amigos, que además, no ha servido para nada. ¿Dejamos ya los anónimos?. ¡Vaya mesecico que llevo! |