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EDUCACIÓN Y ABORTO CERO (y 10) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.03.14 | | Hemos visto que la Educación Sexual no puede estar relegada a ser un eslabón aislado y casi perdido de la cadena genética ni de los pasos de la Historia ni de la cultura ni mucho menos de la “Educación para la Ciudadanía” o la moral local de un pueblo. La evolución nos ha enseñado que no es eterno cualquier pensamiento, aunque si pueda ser casi eterna, por ahora, la dichosa costumbre de pensar. La “moral” tiene que ver más con esta “costumbre” de pensar, que con el conocimiento definitivo, hijo de una época, pero por el que parece no pasar nunca el tiempo. En la evolución natural, y su paralela social, nos encontramos con costumbres que instintivamente nos dejan fuera de juego. Históricamente, y contra viento y marea y golpes de inquisición, la Humanidad ha contado con recursos que han servido de control de la superpoblación. Así podemos pensar que con la homosexualidad el aborto cero está servido y además, la adopción, en la parte que le corresponda, no deja de estar atendida. Con Educación el aborto cero será posible también entre heterosexuales.
| Una mujer no quiere abortar. Como nos dijo Marilyn Monroe, la “sex symbol” del siglo XX y de lo que va del XXI: “Lo que toda mujer quiere es que un hombre le demuestre que no todos son iguales”. Sírvanos este mensaje de síntesis de cositas que hemos apuntado sobre la actitud de muchos hombres, que, por no correr riesgos, se permiten el lujo de no interesarles el bienestar de las mujeres. A propósito, una chica, muy decidida, que sigue estando loca con su chico y viceversa, nos reveló confidencialmente (lo que es propio de la psicología oficial y personal) que cuando su chico quiso completar una tarde las relaciones, ella le dijo cariñosamente que no y que él le respondió amablemente que la quería con todos sus miedos. Casi todos sabemos, con humor, que el sexo de la mujer es más avanzado que el sexo de los rudos hombres, ya que el sexo de la mujer es digital, mientras que el de los hombres es todavía manual. La Educación Sexual tiene más ramificaciones que las que nos quieren hacer ver y es una “asignatura pendiente”, que no tiene nada de asignatura, y, menos todavía, en un contexto escolar que tiene las cartas marcadas con una tinta, al parecer indeleble además de invisible. La Educación Sexual rompe el corsé de una asignatura y exige un comportamiento transversal de educación y respeto. Nos estamos jugando la piel y no sólo la que nos cubre nuestro cuerpo y sus vergüenzas, sino la piel que nos defiende del frío de una ignorancia globalizadora, que está promovida por las ganancias financieras, que respaldan la seguridad de unos cuantos y que alimentan sus libertades, pero que hipócritamente hacen leña del árbol caído y del más débil por caer o derribar. Los escándalos financieros y morales se ocultan rápidamente con un sudario mediático que se extiende como un mantel para que sigan disfrutando de su ágape que se han servido a costa de la servidumbre y la miseria de muchos pueblos. Sin embargo, la Educación y conocimiento de los humanos nos puede hacer conseguir cotas de generosidad que destierren sinsabores y trifulcas. Lo que es verdad es que “nos morimos, nos acoplemos o no” (“Sexo, lenguaje y pensamiento”), pero, mientras estamos vivos, no tenemos que seguir a ninguna bandería. El peligro que nos acecha está en la somatización de las presiones colectivas, abortistas o no, que son las que nos enferman y nos quitan no sólo el sueño, sino también los sueños, al tomar como natural lo que es sencillamente cultural amén de poco generoso. Nos encantaría estar a pique de superar el conductismo psicológico, el maniqueísmo mental, el antagonismo político y el enfrentamiento social. Sin ir más lejos y contemplando su generosidad, incluso la Iglesia es tolerante con el aborto, porque lo perdona. Como curiosidad se puede ver en Google incluyendo comillas: “Nueva ley de plazos. (Religión aparte XXII)”. Cuando vemos, y como hemos visto en estas entregas, que muchísimos humanos e incluso instituciones han tirado de la manta de sus propias convicciones y nos han destapado la generosidad que abrigaban durante bastante tiempo, podemos pensar que no está todo totalmente perdido. Un eslabón siempre es importante, cuando recupera su lugar en esta cadena de la conciencia humana, que deja en evidencia y ridículo la petulancia de muchas leyes. En homenaje a todas las mujeres, incluidas nuestras madres y compañeras, no nos queda más que recordarnos lo que Mary Wollstonecraft (1759-1797) nos dejó dicho: “Las mujeres no son inferiores por naturaleza, sino el resultado de no acceder a una educación apropiada”.
Josemª.
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