La verdad es que nadie duda - ni hay por qué dudar- que en el asunto de los cientos de palmeras que se están plantando en nuestro pueblo haya tráfico de influencias o algo ilegal. Yo mismo he escrito aquí que estoy a favor de la decisión de poner todas las palmeras que se han puesto y seguir ornamentando con ellas la carretera de los polígonos. Creo siceramente que la inversión es rentable para Alhaurín de la Torre. Lo digo y me reitero en ello, a pesar de ese escarabajo que dicen que les trae una enfermedad a las palmeras -siempre hay enfermedades en los árboles y es preciso curarlos-, aparte que nadie podía preverlo. Pero eso no quita que el pueblo sepa lo que cuestan, cómo se han comprado las palmeras y en qué partida se ha metido el dineral de deben costar y en qué concurso público se decidió su compra. De otras cosas bastante más pequeñas se han pedido explicaciones y el Ayuntamiento las ha dado.
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Tampoco entiendo que alguien se mosquee por lo que ha escrito Moisés Porcel en un artículo más bien jocoso e inocente. Me parece sacar las cosas de madre. El ciudadano tiene derecho a la crítica, aquí hay libertad de expresión para decir, dudar y requerir explicaciones del dinero nuestro, de todos los vecinos. Tener mayoría absoluta no quiere decir tener la verdad absoluta. Cada uno tenemos nuestra poquita de verdad y siempre hay matices en cualquier decisión política que el ciudadano tiene derecho a cuestionar.
Por último, no puedo comprender la tala de los árboles de la Avda. Miguel Lacha. Esta tarde he estado en el lugar a hacer unas fotos, llamado por las mujeres que llevan la lucha y la verdad, cortar esos árboles me parece un crimen ecológico. La circulación discurre perfectamente con el ancho de la clazada que existe y esos árboles "vulgares" tienen unos derechos adquiridos durante muchos años. ¡Que alguien con criterio ponga orden en este lío! |